domingo, 1 de marzo de 2015

En EEUU regañan por "poco profesionales" a médicos por dar dinero para medicinas a pacientes pobres... ¿y en España?


Llega a mis manos un testimonio de 2013 sobre la actitud de los profesionales ante las necesidades de los pacientes... (el artículo publicado en JAMA fue muy comentado)

La historia es sencilla: en EEUU un viernes por la tarde y tras dos horas de intentar conseguir por  teléfono que una aseguradora privada autorizara una prescripción a una paciente, el médico decide sacar de su bolsillo 30 dólares y dárselo para que se compre el medicamento. El acto de generosidad es observado por el residente que hace prácticas en la consulta, el cual lo comenta a su tutor de residentes. El resultado final es una reprimenda de los superiores por "cruzar de forma no profesional los límites".

El artículo de Gordon Schiff relata su sorpresa: pensaba que los límites son para proteger a los pacientes de los abusos de los médicos en su posición de superioridad (explotando la confianza y la vulnerabilidad de los enfermos); y que la distancia terapéutica y evitación de los excesos de confianza y familiaridad, estaban destinados a evitar invadir el espacio de los pacientes. Pero no... parece que las barreras se están redirigiendo a proteger a los médicos del robo de su valioso tiempo, o protegiendo la conciencia para no hacernos preguntas dolorosas sobre la inequidad y las necesidades de los pacientes como enfermos y como personas.

Las definiciones clásicas de la medicina como una actividad fundamentalmente moral que surge del imperativo de cuidar a los pacientes y aliviar su sufrimiento (AMA) parece que ahora se tilda peyorativamente como "profesionalismo nostálgico", para ser reemplazado por una modelo desapasionado e inclemente como el que existe en las relaciones comerciales.

Le enseñé el artículo a mi mujer, Psiquiatra en un barrio donde la crisis ha pegado muy fuerte. Ellos tienen una caja de resistencia para pagarle tratamientos a aquellos pacientes que han sido tachados de ilegales por los gobiernos del Partido Popular... Del bolsillo de los trabajadores de salud mental de Vallecas parece que sale dinero para ayudar a pacientes excluidos y sin recursos. Si estuvieran en Estados Unidos igual serían sometidos a un apercibimiento disciplinario por haber cruzado la frontera de la implicación con los pacientes.

Por eso hay que decir, como afirma Gordon... CRUZAR LAS FRONTERAS, ¿VIOLACIÓN U OBLIGACIÓN?... Merecen un premio...


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