domingo, 2 de noviembre de 2014

Entre lo malo, lo regular, lo testimonial y lo incierto... al hilo de una semana de corruptos y un fin de semana de encuestas...



Entre lo malo, lo regular, lo testimonial y lo incierto... al hilo de una semana de corruptos y un fin de semana de encuestas...

Supongo que no sólo me pasa a mí. Cuando más reflexiono menos claro lo tengo. Aunque algunas dudas sí que las voy despejando:

1- Que el Partido Popular ha naufragado en su intento de constituir un centro-derecha moderno, equilibrado y capaz de ofrecer confiabilidad y estabilidad, aunque sea en detrimento de un gradiente mayor de inequidad social.

A los Populares se les ha disuelto el esquema por la vía de la picaresca y el latrocinio: tanto el estructural (el juego de ventaja de aprovecharse del dinero B para mantener infraestructuras, sobre-sueldear a sus líderes  y sobre-financiar campañas), como luego en el juego gubernamental: el abandono del interés general en Valencia y Madrid ha sido tan descomunal y visible que ha roto los diques de contención y anegado los argumentos habituales de congelación de problemas. A partir de aquí los intentos patéticos de ocultar los cadáveres en los armarios, y pensar en llegar indemnes a las siguientes elecciones; se ha perdido el oremus y el barco navega a la deriva... sólo queda el instinto partidario de salvarse como "sociedad de ayuda y socorro mutuo" de sus dirigentes y burócratas. 

2- Que los socialistas hace tiempo renunciaron a hacer Política con mayúsculas, y abandonaron el campo de la reforma social y la regeneración política y moral. 

Es verdad que cuando se ha surfeado en la ola del crecimiento económico de la burbuja, han favorecido la apropiación de rentas por parte de los menos favorecidos (ej.: dependencia). Pero ZP gobernó sin pinchar la burbuja, ignorando que el crecimiento era falso, pro-cíclico, insostenible; que no habitábamos ya para siempre en el paraíso terrenal, donde no hace falta talento ni sacrificio en la gestión. Y se vino arriba contagiándose de la imperial tontuna de la marca España y de ser la décima potencia económica del mundo mundial. Pena que los socialistas lleven tanto tiempo con el desarrollismo y el crecimiento del PIB como fin en sí mismo...  que ha suplantado el bienestar, la cultura, la cohesión y capital social, etc. (demasiadas lecturas de macro-economía, y pocas de pensamiento filosófico, científico, político y social). 

Por ejemplo, el abandono de las políticas de ayuda a la dependencia no ha sido sólo un problema del PP: estaba inscrito en el genoma de la  chapuza de Caldera y Solbes, que no fundamentaron esta cuarta pata del Estado del Bienestar en un modelo sostenible de obtención de recursos.  

En sanidad uso siempre el mismo ejemplo: el PSOE sigue sin impugnar el privilegio de los funcionarios en su cobertura sanitaria (MUFACE y otros regímenes del Mutualismo Administrativo), que les permiten fugarse con dinero público bajo el brazo a la sanidad privada. Este privilegio es impresentable y rompe cualquier molde de política social: pero sus señorías parlamentarias son mufacianos que no están dispuestos a quitarse una "conquista histórica"... ni siquiera están dispuestos a un modesto "MUFACE a extinguir". 

Con esta falta de política basada en inteligencia y valores no parece extraño que los reclamos de regeneracionismo sean escuchados como prédicas de vendedor de crecepelo; ¿para cuándo SENADO OUT?; o cuando menos ¿SENADO MINI?... ¿imposible el hara-kiri?...   bueno, pues luego no quejarse...


3- Las izquierdas unidas del Siglo XX (no del XXI) traen un equipaje abultado tanto de ideas como de burocracias políticas y sindicales que no está claro de en qué medida son útiles para el mundo actual. Un mundo que se ha hecho Norte-Sur, más que Este-Oeste; donde el mercado de trabajo se ha dualizado y el empleo de calidad se ha convertido en una nueva aristocracia obrera, cada vez más delgada, pero bien representada y articulada en lo sindical y en el imaginario orgánico de la izquierda. Ecologismo y feminismo son mucho más que adornos, y tampoco se articulan bien con el discurso anquilosado del obrero industrial; lo mismo que los derechos civiles e individuales. 

Más allá... vivir en la dignificante oposición política con carácter indefinido, puede no ser la tragedia que todos piensan... enquistarse en la función de tocapelotas y Robin Hood también acaba convirtiéndose en un modo de vida. Repensar la realidad actual es un ejercicio doloroso, como cualquier proceso que exige alterar nuestras rutinas.


4- Y aquí aparece el inclasificable 15M y su secuela política PODEMOS;  inmejorable la explicación de Antoni Gutiérrez Rubí en El Pais... http://blogs.elpais.com/micropolitica/2014/11/por-que-podemos-puede.html

Y cuando me acerco a leer sus iniciales ideas, programas y propuestas, me invade una desazón complicada de explicar: por una parte, la certidumbre de que este movimiento es el único elemento nuevo que puede aportar energía para evitar el descarrilamiento de España como proyecto de país decente y habitable; pero también el pánico a pensar que el gobierno fiscal, institucional, sanitario, educativo, de servicios sociales, etc. está colgado de unas propuestas escasamente trabajadas, internamente poco consistentes, y sin arquitectura de cuadros para ponerla en marcha. 

Los procesos de decisión participativos no resuelven la complejidad técnica de las decisiones; le otorgan una importante validez procedimental. Pero cuando uno ha tenido experiencia de gobierno y gestión, sabemos que conciliar intereses enfrentados en entornos de escasez de recursos exige valores pero también talento y pericia. Como en una comunidad de vecinos. Y, honestamente, no veo clara la ruta para montar en pocos meses programas, cuadros y proyectos de gobierno general y sectorial.

¿Qué hacer?... lo ignoro; por el momento presto mi humilde contribución a todos los que quieran escuchar mis propuestas y proyectos para la sanidad, que es el mundo donde habito...

En todo caso, ya con la edad vamos descubriendo que en la vida las opciones son siempre contradictorias; que lo bueno, bonito y barato no existe; sé bien que no quiero lo malo; que ya no me fío de lo regular; que lo testimonial me parece cuestionable; pero que lo incierto puede ser un salto al vacío.


¿Otra vez sin saber dónde meter el voto en las próximas autonómicas y locales?; así vamos...  

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