sábado, 31 de octubre de 2015

Sindicalismo sanitario de UGT en Madrid: cuesta abajo y pedaleando hacia el abismo



La historia no suele ser compasiva con quienes defienden burdamente sus posiciones, con los que se anclan evocando un pasado heroico y centenario, con los que tienen "miedo a volar", e incluso pánico a abrir la mente para que entren nuevas ideas, experiencias y realidades.

La Federación de Servicios Públicos de la Unión General de Trabajadores de Madrid, ha sacado un curioso comunicado, con el título de "UGT alerta sobre la moción de buen gobierno", que aprobó la Asamblea de Madrid por unanimidad el 22 de Octubre...

Este texto, paradigmático de una forma de entender la crítica sindical que aborrezco, me da pie a criticar a los críticos, y a deslizar algunas ideas sobre la orientación de estas valiosas políticas de cambio en la función de Gobierno sanitario.  

Sin tapujos: UGT se ha convertido en un sindicato muy miope: sólo parece ver lo que tiene delante de las narices, y lo que afecta al grupo de empleados más sólidamente anclados en la función pública, en el empleo de calidad, ... y en la propia "tecnoestructura" del aparato sindical. Siempre me ha parecido que el otro gran sindicato ha sido capaz de tener una visión más amplia, con más curiosidad por el mundo exterior y por el futuro; este comentario favorable a Comisiones Obreras no impide mis críticas a la reacciones igualmente miópicas en el caso de la "Gestión Clínica".

En todo caso, puedo disculpar parte de la estrechez de horizontes por la desconfianza en los gobiernos, ya que venimos de épocas en las cuales los trabajadores y sus sindicatos han sido objeto de ataques muy fuertes, prolongados e injustos. Pero sólo puedo disculpar una parte de la retranca y la suspicacia.

La UGT fué el sindicato donde militó mi abuelo Santiago en la primera mitad del siglo pasado; me contaba mi abuela Sofía que había asistido en Sahagún a los mítines del fundador Pablo Iglesias... El problema es que UGT se ha ido convirtiendo en un ave gallinácea, de corto vuelo, a la cual es difícil convencer de que los sistemas sociales precisan reformas para superar cambios históricos que no cabe negar ni obviar.

Mientras todo el mundo observa consternado en sanidad el cíclico descabezamiento de los directivos por cambios políticos o partidarios, este problema parece no inquietar a los inclementes sindicalistas sanitarios de UGT, cuya preocupación parece ser precisamente la contraria... "¿La profesionalización de la gestión generará una élite de gestores de difícil remoción?"  

¿Y si el coste de no tener élites es tener "GERENTES CORTESANOS" (directivos atentos a agradar al político de turno y cuya prioridad es que no haya ruido)?... pues parece que casi mejor... Estos Gerentes son menos competentes (no duran más que cuatro años y no pueden aprender bien el oficio), son más débiles (se les asusta haciendo ruido), no tienen ni poder ni autoridad suficiente, y por todo ello, resultan contrincantes más cómodos para el sindicalismo tradicional de trinchera, al ser más dúctiles y maleables.   

Los sindicalistas nórdicos del mundo de la empresa privada no entenderían fácilmente esta línea argumental; si su empresa tiene una dirección que no dirige, es posible que se vaya al abismo y se arriesguen los puestos de trabajo. Y en el sector público aún lo entendería peor, porque si los directores no dirigen, y se deterioran los servicios, una mala sanidad, escuela, o servicios sociales... erosiona la calidad de vida de los trabajadores. Claro... por eso es tan difícil hacer buen sindicalismo en entornos de complejidad, y también por eso hay que descartar el pensamiento simplón y lineal (barricadas entre ellos y nosotros).

Mientras toda Europa discute sobre la necesidad del Buen Gobierno, y los países más avanzados en la gestión de servicios de bienestar profundizan en estructuras que faciliten la rendición de cuentas a la sociedad, la trasparencia, la participación, la inteligencia en el control de la gestión, y las normas que reduzcan conflictos de interés, aquí se mira con suspicacia la idea de configurar escenarios de gobierno participativo y visible que module la excesiva jerarquía política y matice los altos costes de interferencia partidarios en la gestión. Parecen bobadas de profesores ingenuos y descarriados.

En medio de un conservadurismo feroz, surgen preguntas retóricas como balas... "¿Quién formará las juntas de Gobierno de los centros?, ¿Van a estar en esas juntas representados todos los estamentos?, ¿Qué cometido real y qué capacidad de acción tendrán esas Juntas?, ¿Cómo se van a elegir esos miembros?, ¿Quién los va a elegir?, ¿Qué papel le queda al gerente del centro?, ¿Y al resto de miembros de las direcciones?"

Porque estas preguntas, hechas en buen tono serían una excelente guía para adentrarnos en el rediseño de cómo debería ser la gestión de servicios públicos que deberíamos legar a la siguiente generación. Serían una invitación a pensar entre todos, sabiendo que no hay una única respuesta al enigma, y recordando que en teoría organizativa "NINGÚN MODELO GARANTIZA EL ÉXITO AUNQUE ALGUNOS ASEGURAN EL FRACASO". Por eso me atrevo a contestar las preguntas retóricas con lo que NO SE DEBE HACER...

1- En las Juntas de Gobierno deben estar los que gobiernan: la CIUDADANÍA; no los trabajadores sanitarios, que por definición están a su servicio. Gobierna el dueño, no el empleado; los profesionales y demás trabajadores ASESORAN o PARTICIPAN, pero no gobiernan. Ni siquiera el GERENTE debe estar con voto en la reunión; él también es un empleado; un empleado singular, porque es el nexo ejecutivo entre lo que se establece en la Junta de Gobierno, y lo que se organiza y desarrolla en el centro sanitario después.

¿Quién representa a esa CIUDADANÍA?: excelente pregunta, para la que caben muchas respuestas y también procede hacer ensayos diferentes: por supuesto está el poder político elegido por los ciudadanos para gestionar los servicios públicos, materializado en la Consejería de Salud, la Gerencia del Servicio de Salud, y los directivos funcionales de la red sanitaria que han de desarrollar sus tareas (económicos, personal, etc.).

Es lógica en nuestra tradición institucional que los ayuntamientos participen.
Pero sería muy bueno que incorporáramos miembros no ejecutivos (al estilo de los británicos "non executive members") en forma de nombramiento de una serie de ciudadanos que combinen una pertenencia a la población con una capacitación, experiencia, prestigio e independencia que les permita incorporar una visión ajena pero experta a gobierno y al control de la gestión. Es curioso, pero no es tan importante quién los nombra (¿el parlamento regional?) sino que una vez nombrados crean una dinámica que facilita la rendición de cuentas y la reducción de la interferencia política.

2- Tras lo anterior, la segunda pregunta se responde sola; no van a estar representados todos los "estamentos", porque ninguno lo estará. Para la representación estamental están otros cauces, que posiblemente haya que reforzar o renovar... pero no es este el debate de Gobierno, sino en todo caso de Gestión.

3- La elección de los miembros, el quien y el cómo, es un buen debate; pero es una discusión subsidiaria de a de hacer o no hacer órganos colegiados de gobierno...

4- ¿Qué papel le queda al GERENTE y al resto de DIRECTIVOS?; curiosa pregunta para gentes ilustradas del sindicalismo de clase, que tienen amplia presencia en el mundo de la empresa... parece difícil de creer que no se sepa distinguir entre las tareas de una Junta de Gobierno  / Consejo de Administración, y las de la dirección ejecutiva y funcional...

En fin, digamos brevemente que la Junta se reúne periódicamente para orientar, controlar y corregir el rumbo de la organización, y los directivos ejecutivos son los que de 8 de la mañana a 8 de la tarde deben velar porque la nave siga la singladura marcada por el gobierno de la misma. Siguiendo el símil marinero, el armador y el capitán... ¿acaso no manda el capitán del barco cuando este zarpa?... precisamente lo que queremos es separar funciones y restaurar la autoridad y poder de los gerentes y directivos para que mejoren la estructura, organización y funcionamiento de los hospitales y centros de salud, y que lo hagan desde la atenta mirada de la ciudadanía, para evitar despotismo, autoritarismo y separación del interés general.

CUALQUIER TIEMPO PASADO FUÉ MEJOR, parece la enseña de este enfoque de la la Federación de Servicios Públicos de UGT-Madrid. Y como muestra de este conservadurismo que ya parece insertado en el genoma, el texto reseña sus primeros hallazgos tras un " análisis concienzudo" del alcance de estas medidas:

1- "En primer lugar, si hablamos de buen gobierno, es inconcebible que en ningún caso se haya tenido, antes de su presentación y aprobación, ningún contacto con los representantes de los trabajadores".

¡Caramba!: ya estamos con lo de que nadie ha contado conmigo... Me parece que esta línea argumental está tan gastada que no merece comentario. Es una pataleta multiuso, porque siempre se puede aducir, ya que nunca una idea o proyecto puede nacer contando simultáneamente con todos desde su primera concepción.

Pero... por parte del PSOE de Madrid no es una boutade que se improvisó; el que quiera lea el Libro Blanco de la Sanidad de Madrid, y las iniciativas de José Manuel Freire a lo largo de la pasada legislatura... Ya sé que son muchas páginas y es incómodo documentarse; pero es lo que tiene la vida... si la montaña no viene a Mahoma..., y por lo tanto el que quiera enterarse que se entere, y no ande lloriqueando de que nadie le dijo nada.

En todo caso, habrá muchísimas posibilidades para participar en el debate de los órganos de gobierno de las instituciones, donde es seguro que todas las aportaciones profesionales y sindicales tendrán una excelente acogida (sobre todo si son aportaciones y no lamentos o trabas dilatorias).

2- "En este texto inicial no se recoge en absoluto la menor referencia autocritica al funcionamiento de las últimas décadas, sus problemas crónicos de funcionamiento y los continuos ataques a sus profesionales con la clara intención de debilitar el sistema para posteriormente ofrecer la solución en forma de gestión “exterior”.
Supongo que esto de la autocrítica será para el Partido Popular; y bien que debería de hacerla; pero no entiendo porqué precisamente aquí haya que exigirlo, justo cuando el conjunto de grupos parlamentarios fuerzan a seguir otra vía diferente al nepotismo y la privatización... Esta línea argumental entra dentro de los misterios de la retórica postmoderna que no alcanzo a comprender (y que conste que no me atrevo a afirmar que sea verborrea para rellenar espacio y para meter al final de clavo la palabra-sospecha de privatización).

3-" La presentación de una moción de estas características ... no debería ser aprobada en un periodo que, aunque en teoría no afecte a esta Comunidad, no se le escapa a nadie que las elecciones al parlamento nacional están en la mente de todos"
¡Vaya!; el análisis "concienzudo" va produciendo argumentos cada vez más atolondrados: no hay que pensar nada hasta que no pasen las elecciones generales... ¿porque nuestra mente está ocupada por esta convocatoria? Creo que en este país, que nos pasamos la vida en medio de elecciones, no podemos formular sin rubor estas cláusulas suspensivas que podríamos aplicar casi cada año...
La situación de la sanidad de Madrid es muy mala; toca reconstruir lo que se ha destruido, y para ello no cabe andar ni esperando ni a Godot, ni al séptimo de caballería... O lo empujamos nosotros o no se avanzará. Inteligencia y energía...
4) "Es cierto que la moción en si es solo un comienzo de lo que finalmente pueda ver la luz, y es eso precisamente lo que a la Federación de Servicios Públicos de la Unión General de Trabajadores de Madrid le preocupa, el desarrollo final de la norma legal que recoja todas estas iniciativas y donde, dependiendo del resultado, puede haber consecuencias de difícil reversión y frente a las que nos opondremos con toda nuestra fuerza".
En este contradictorio párrafo, la primera parte que parece pedir disculpas por avanzar tantas críticas a algo tan embrionario, pero sirve para cargar la escopeta de la segunda parte, donde ya amenaza con una oposición brutal... dependiendo del resultado. Menos simpatía por este nasciturus no se puede tener...


Vista esta patética deriva, parecería que UGT tiene una tarea enorme para reconstruirse internamente y para buscar el retorno los cuadros valiosos que se le han ido alejando en estos años. Tengo en la mente uno de los expertos más relevantes e influyentes en sanidad, amigo de Nicolás Redondo, buen conocido por Cándido Méndez, que en 2005 intentó vanamente que su sindicato UGT participara con CCOO en el proyecto de propuestas de reforma de la sanidad, cuyo documento central fue un libro que abajo reseñamos... Por protagonismos y miserias humanas de este estilo no fue posible... y de esos barros vienen estos lodos.
Repullo JR,Oteo LA,editores.Un nuevo contrato social para un Sistema Nacional de Salud sostenible. Barcelona: Ariel; 2005. p. 183-98

Pero toca rehacer el camino; aunque ya sabemos que sacar la pata es mucho más difícil que meterla...



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