miércoles, 15 de febrero de 2017

Recordando a Lolo Oñorbe, gran salubrista, mejor amigo

PALABRAS DE JOSE REPULLO PARA EL HOMENAJE A 
MANUEL OÑORBE DE TORRE

Nos toca a José Manuel y a mí presentar este acto de homenaje a nuestro compañero y amigo Manuel Oñorbe, en esta casa de la salud pública española, que es la Escuela Nacional de Sanidad. He intentado huir de los tópicos y explicarme qué es lo que nos impulsa a convocar este acto, a venir a este lugar y a escenificar nuestro respeto y aprecio por su persona y por su desempeño profesional.

Puede ser un acto instintivo para compartir el dolor; siempre que se va uno de los nuestros queda un hueco, una orfandad, una desesperanza… Pero también puede ser que nuestra conciencia necesite de los recuerdos como alimento natural de nuestra propia identidad.

Porque la vida no se expresa como un pasado lineal, como un trascurrir de calendario, como una sucesión de días y noches. Tampoco como un currículum de eventos notorios o espectaculares. El pasado se va enhebrando a través de momentos especiales para cada uno; buenos y malos; pero sobre todo buenos, que son los que debemos alimentar y cuidar.

Pilar, mi mujer, habla de “momentos tesoro”; instantes excepcionales donde la vida se muestra en plenitud, y somos capaces de disfrutar de un relámpago de felicidad. Y desde hace mucho tiempo se dedica a coleccionarlos en su recuerdo. Sé que Jose Oñorbe tiene una pulsión similar por no perder el pasado, lo que le lleva a filmar incansablemente buena parte de sus idas y venidas… Cuando miro atrás, veo a Lolo en muchos “momentos tesoro” de mi vida; y estoy seguro de que vosotros sois capaces también de encontrarle en imágenes felices del pasado que emergen de las brumas del olvido con una claridad sorprendente.

La psicoanalista Danielle Quinodoz, se preguntaba cómo “inscribir la vida en el tiempo”, y hablaba también de estos momentos, usando la expresión “segundos de eternidad que dan sentido a una vida”.  Porque la vida no es lineal; la urdimbre de las emociones y los afectos es la que permite construirnos como personas, vivir el presente y ser capaces de dar sentido al futuro. Contaba Danielle una anécdota …
  • ·     Yo tenía seis años y desgranaba guisantes con mi abuela… Me oigo entonces preguntarle: Si te anuncian que vas a morir en un cuarto de hora, ¿qué haces?
  • ·     Mi abuela me miró con atención y me respondió: Seguiría desgranando guisantes contigo.

 Estoy convencido de que para poder continuar con nuestras vidas, es una excelente idea recordar juntos los segundos de eternidad que compartimos con Lolo. Pues para eso estamos hoy aquí; para recrear con serenidad y afecto al amigo que surge del pasado, a través de momentos especiales que nos trae la memoria, cargados de emoción; unos recuerdos que nos ayudan a seguir viviendo; a convertir la ausencia en presencia;  a transformar melancolía en alegría.

Gracias a todos por estar aquí… para recrear con nuestra evocación compartida a Lolo, para fortalecernos con esos recuerdos, y para así poder seguir desgranando los guisantes de la vida.

Madrid, a 15 de febrero de 2017

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