domingo, 22 de diciembre de 2013

Motivar e incentivar a sanitarios vocacionales... de debe?, se puede?

Estimulante debate en el Máster Universitario en Administración Sanitaria sobre vocación, motivación e incentivación en el mundo de la sanidad… 

Construyo estas reflexiones sobre ideas propias y ajenas, para difundir el rico intercambio de ideas sobre un tema fundamental... 

1) ¿Sanitarios vocacionales?:

Grave sería que no lo fuera, pero ojo que el asunto da para mucha más reflexión… creo que la medicina atrae demasiados talentos cognitivos lingüísticos y  lógico-matemáticos por su alta nota de corte, y que necesitamos otros tipos de inteligencia… según Gardner hasta 8…

Espacial (Dx Imagen), Musical, Corporal cinética (CIRUJANOS), Intrapersonal (-> emocional de Goleman), Interpersonal (RELACIÓN CON PACIENTES), Naturalista o ambiental (SALUD PÚBLICA)…

Algunos opinan que el brutal proceso de selección y entrenamiento de los médicos hace que nos pasemos de frenada…  lo pego traducido…

      COMENTARIOS AL EDITOR BMJ P A West director York Health Economics Consortium
       ¿Puede que el nivel de los que se reclutan para la medicina sea excesivo para el trabajo …
       ¿Es inevitable un grado de frustración, dadas las habilidades del médico, y la relativa uniformidad del trabajo más allá de la edad de 30 o 35 años?
        ¿Encajan muchos años de práctica con la variedad estimulante del trabajo (job enrichment) que la gente capaz desea para desarrollar sus carreras?

Desde una conocida editorial de Richard Smith en 2001, hay muchas opiniones sobre ¿porqué los médicos son tan infelices?... Smith R: Why are doctors so unhappy? BMJ 2001, 322:1073-4

Por cerrar lo de la vocación, debo advertir que hay bastante romanticismo en el asunto; es verdad que hay personas que desde pequeñito querían ser médicos o enfermeras; pero otros han llegado a ello por casualidad (a veces animados por sus padres al tener una alta nota en la selectividad); con frecuencia desarrollan una vocación, porque la medicina es intelectualmente muy atractiva: sería una vocación sobrevenida; pero también ocurre que si te encuentras con cuarenta años y después de estudiar casi dos décadas ves que no te gusta… hay que tener mucho valor para reconocerlo; aquí aparecería la vocación sobreactuada (manifestada a grandes voces para conseguir tapar las dudas que nos corroen…)

2- Motivar o Incentivar...

Mi buena amiga Mercedes A. diferencia ambas y propone una guía de utilización de intensidad creciente… en esencia comenta…(perdón por el plagio con cita incompleta)

Motivar e Incentivar quizás puedan ser sinónimos, o quizás la palabra Incentivar añade “un plus” cuantitativo o de premio. 

1. Motivar a los Médicos no es “misión imposible” , son profesionales con importante carga de motivación espontánea. 
2. Se les motiva fundamentalmente no desmotivándoles
3. Si a pesar de esto el plan A no te funciona, pasa al plan B y aplica los siguientes factores motivadores. 
a. Motivación psicológica afectiva, es la más potente herramienta, si bien es verdad que es más eficaz con las Médicos que con los Médicos, funciona muy bien a todas las edades, más con los más jóvenes.
b. Motivación curricular, es la segunda herramienta más potente y funciona mejor en la motivación de edades profesionales medias, en profesionales más ambiciosos.
c. Motivación económica, es una potente herramienta, pero muestra adaptabilidad y crea hábito, por lo que cada vez necesitas utilizar mayores dosis.
4. Si a pesar de esto el plan no te funciona, pasa nuevamente al plan A y si te sigue sin funcionar, dedícate a otra cosa que no sea la gestión sanitaria ni los recursos humanos. 

Excelente reflexión que comparto.  Quizás añado que motivar no es misión imposible, pero incentivar bien sí que parece serlo… pongámoslo en clave de humor con una reflexión sarcástica sobre los efectos de los sistemas de pago a médicos…

       «Existen muchos mecanismos para pagar a los médicos. Algunos son buenos y otros malos. Los tres peores son el pago por acto, la capitación y el salario.
      El pago por acto premia la provisión de servicios inadecuados, la sobrecodificación fraudulenta de visitas y procedimientos, y el “coleguismo” de las derivaciones en ping-pong entre especialistas.
      La capitación premia la denegación de servicios adecuados, el menosprecio de los enfermos crónicos, y una visión estrecha de la práctica médica que excluye a los pacientes cuya atención requiere mayor tiempo.
      El salario socava la productividad, fomenta las vacaciones en el trabajo y conduce a una mentalidad burocrática en la que cada procedimiento se convierte en un problema»

Robinson JC. Theory and practice in the design of physician payment incentives.
Milbank Q. 2001;79:149-77

¡Cielos! Parece que no hay salida… los tres únicos sistemas que existen resultan ser malos…
Bueno; no hay que tirar la toalla…

Algunas como Amalia piensan que no debería haber incentivos; que el trabajo bien hecho es parte de la vocación profesional y de la contrapartida esperada por el salario. No soy tan optimista respecto del género humano (y los médicos aún forman parte del mismo).

Dejarme ponerlo en otros términos; cualquier esquema de vinculación laboral , retribución y pagos  (guardia, carrera, peonada, desempeño…) crean una ESTRUCTURA DE INCENTIVOS; esta estructura es como una corriente que arrastra el comportamiento general de los botes en una dirección. Siempre hay gente virtuosa capaz de remar contracorriente; pero los más oportunistas se aprovechan, y hacen que la gran mayoría se vaya sumando. La función directiva en recursos humanos debería modular la ESTRUCTURA DE INCENTIVOS para hacer que las conductas virtuosas sean más fáciles y recluten a la mayoría de gente.
Sergio añade con lógica preocupación que vamos en el sentido contrario, pues se están destruyendo todos los factores “higienizantes” (en el sentido dado por Herzberg) que evitan la desmotivación.

Pero la capacidad de modular el comportamiento por incentivos externos es muy limitada: no creo que exista ninguna estructura de incentivos que lleve a un canalla a comportarse como un santo; pero al menos hará menos canalladas.

Y por conducta virtuosa entiendo no el capricho de un político o responsable institucional, por más poder que tenga; sino la direccionalidad sensata de la organización hacia sus metas y fines de servicio público, compatible con los valores de la profesión, y con la apropiada aplicación de la ciencia y la técnica médicas.

No está nada mal esta reflexión... otro intento de combatir el pensamiento trivial en la sanidad y en la gestión. 


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