jueves, 9 de octubre de 2014

Rindamos un homenaje público a las AUXILIARES DE ENFERMERÍA Y LOS CELADORES


AUXILIARES DE ENFERMERÍA Y CELADORES

Ellas y ellos están ahí. Al lado de nuestros padres y madres hospitalizados. Les tocan con sus manos apenas enguantadas, cuando todos los demás ponen barreras y distancias con instrumentos y tecnologías. Les limpian con cariño y cordialidad cuando la bata y la sábana se han convertido en un pequeño gran desastre porque la caca ha desbordado el pañal. Humanidad, hasta límites inconcebibles.

Mi padre falleció hace poco; bueno, no tan poco, pero me sigue pareciendo ayer. Cómo he agradecido el trabajo de auxiliares y celatas. También de médicos y enfermeras, claro; todos fueron muy competentes y amables. Pero médicos y enfermeras tienen su propio brillo y reconocimiento profesional, y parece que la gran estima social les significa a ellos más que a otros.  Por eso quiero ahora cambiar el foco a celadores y auxiliares de enfermería. Gracias por cómo tratasteis a mi padre. No importa en qué hospital fue. Sois buena gente, muy buena gente. Ganando una miseria... el nuevo nombre de las auxiliares... TECAEs me contaban la broma... TECAEs patrás cuando ves la nómina .

Y manteniendo el buen humor entre pañales, comidas, cuñas, levantar, sentar acostar, horas de guardias, risas, bostezos, prisas, agobios, agua, más pañales, botellas, duchas,... y los malos modos de algunos mequetrefes que siempre los hay...  

Y luego el adiós a los pacientes que se van de alta; a veces auxiliares y celadores están radiantes de alegría porque hay auténtico aprecio y amistad, y los enfermos se recuperan y se van para seguir su vida... otras veces la pena de ver que no va bien, que decaen, que se vuelven más frágiles, que acaban yéndose... Una pena inconmensurable cuando son niños y jóvenes cuya vida se trunca tan inexplicablemente pronto.

Al observar a esta gente, normal, sencilla, pero muy profesional, dan ganas de traer de la oreja a los canallas de las tarjetas negras de Bankia, a los que se ponen sueldos desorbitados porque se creen mejores que otros, a los que engañan y estafan sin conciencia ni vergüenza.  

Por eso me ha escandalizado hasta un límite inconcebible el insulto a Teresa. La auxiliar de enfermería que arriesgó su salud y su vida cuidando a un paciente de Ébola en el Hospital Carlos III de Madrid. Seguro que ella hubiera querido asearle, limpiarle, cuidarle, e incluso tocarle... pero tuvo que entrar con una extraña escafandra, y estaba tan malito ya... , y por atenderle acabó nadie sabe aún cómo, contagiada ella misma de esta tremenda enfermedad.

Ninguna persona de buena fe puede echarle en cara nada; todo lo contrario. Ella ha arriesgado todo lo que tiene, toda su vida, para ayudar a otros; de forma discreta, sencilla, cordial, próxima... ¿Qué mierda de reproches puede hacerle un Consejero de Sanidad que debería ser el primero en agradecer su servicio y honrar su trabajo?

Mundo ingrato y desalmado; el poder emborracha a estos líderes que primero quisieron malvender la sanidad pública, luego la han erosionado con recortes irresponsables, y finalmente quieren culpabilizar a los trabajadores que la mantienen funcionando cada mañana. Pero no debemos dejar que lo hagan. No lo consentiremos.

Aquí contamos todos; cada persona es un ciudadano; cada trabajador es igual de digno y necesario que otro; la auténtica casta es la de de los que se creen más o mejor que otros. La sanidad pública es para servir a los demás, no para servirse de ella. ¿No habrá un puñado de líderes dignos en el Partido Popular que alcen sus voces para enderezar este desaguisado?

Mientras tanto toca que nos cuidemos unos a otros, y todos juntos cuidar a nuestra sanidad pública. Y por eso, hoy quiero rendir mi tributo de admiración a Teresa, a los celatas y auxiliares, a la gente de la limpieza, a los que son invisibles para los jefes y los popes, pero no para los pacientes y sus familias. Gracias a todos, gente buena, gente valiente, gente del pueblo. 

Enlacemos todos por un momento las manos para pedir que Teresa salga adelante...





Acabo de firmar la petición "Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad: Ruego se conceda la Cruz de la Orden Civil de Sanidad a Teresa Romero Ramos, auxiliar de enfermería contagiada por el virus Ébola durante su actividad asistencial." en Change.org.

http://www.change.org/p/ministerio-de-sanidad-servicios-sociales-e-igualdad-ruego-se-conceda-la-cruz-de-la-orden-civil-de-sanidad-a-teresa-romero-ramos-auxiliar-de-enfermería-contagiada-por-el-virus-ébola-durante-su-actividad-asistencial?recruiter=29871607&utm_campaign=signature_receipt&utm_medium=email&utm_source=share_petition

La Cruz de Epidemias se estableció por Real Orden de 15 de agosto de 1838, y la Orden Civil de la Beneficencia se creó por Real Decreto de 17 de mayo de 1856, ambas distinciones honoríficas se fundieron por Real Decreto del Ministerio de la Gobernación de 29 de julio de 1910 quedándose con el nombre de Orden Civil de la Beneficencia. Su finalidad era premiar los servicios y méritos relevantes de carácter sanitario, o prestados con motivo de la asistencia a luchas sanitarias o epidemias. La Orden Civil de Sanidad sustituye a dicha condecoración desde 1983.


3 comentarios:

  1. Muchas gracias, soy auxiliar y me he sentido muy identificada con tus palabras... Hacemos nuestro trabajo de corazón, esperando muy poco a cambio... Con una sonrisa y un gracias muchas veces basta... La nómina de final de mes es de risa, peró ni nada ni nadie nos va a quitar las ganas de hacer la vida de los demás, un poco màs fácil.

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  2. Aunque es triste que todos estos elogios al gremio casi invisible de las auxiliares de enfermeria sean por lo sucedido a nuestra compañera Teresa,agradezco tus palabras sobre la labor que realizamos a pesar de los muchos obstaculos que encontramos en nuestro camino,pero que con gente agradecida como tu o una simple sonrisa de un paciente aliviado, llevamos dignamente cada dia...

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