lunes, 31 de marzo de 2014

No multemos a los pacientes pícaros o necios… aunque algunos lo merecieran en justicia.


Juanjo Rodríguez Sendín, el Presidente de la Organización Médica Colegial acaba de levantar una polvareda con unas breves declaraciones suyas en el contexto de una conferencia en el Foro Europa donde dijo cosas muy interesantes y comprometidas, que sin embargo poco han trascendido… misterios de la comunicación.

Aquí la reseña de su dicterio contra los abusadores…

“Ante la recomendación de la Comisión de Expertos en materia fiscal rechazó la posibilidad de que las comunidades autónomas puedan aplicar ningún copago”. Rodríguez Sendín, propuso, en cambio, un pago para los ciudadanos "por mal uso de los servicios" sanitarios, como por ejemplo "cuando la gente no se retira de la lista de espera aunque ya haya sido atendido, cuando la duplica intencionadamente y ocupa espacio, cuando no va a recoger las pruebas diagnósticas, o cuando va a Urgencias y no a su centro de salud".

Vayamos por partes. ¿Hay abuso?; ingenuos seríamos si pensáramos que en alguna actividad humana no existe tal cosa. La asistencia sanitaria pública, como bien económico tutelar y preferente, no puede evitar la rivalidad en la utilización/consumo por parte de los pacientes (si te ven a ti primero, a mí me verán después, o quizás mañana…), y el gasto que dedicamos a unos pacientes o actividades, no pueden ser dedicados a otras acciones que igual son más valiosas para la salud y el bienestar (el llamado coste de oportunidad).

Dada la asimetría de información y poder entre los profesionales y los pacientes, los principales problemas de irracionalidad y mal uso recaen en la organización y funcionamiento de los servicios. Los pacientes tienen una limitada capacidad de añadir mala utilización en el núcleo duro de la atención sanitaria (el qué hacer), pero sí que tienen mucha más capacidad de imponer sus preferencias en el contexto de la utilización: cuándo y dónde acudir; y por supuesto, en la mayor o menor adherencia a consejos, citas, prescripciones e indicaciones.

Este margen de irracionalidad y mal uso de los pacientes, se amplía exponencialmente cuando encaja con desorganización de los servicios. Por ejemplo, la tendencia del hospital a tratar simultáneamente morbilidad (lo importante) y comorbilidad (lo acompañante) en paralelo y como problemas independientes por diversas especialidades, crea un caos de citas para análisis, pruebas funcionales, estudios de imagen, etc. A veces el paciente se ofusca y olvida o falla a citas, o simplemente se da a la fuga espantado.

Cuando debatimos en clases y seminarios las políticas de copagos, los médicos asistenciales suelen confesar una ambivalencia: por una parte son contrarios por el efecto barrera, que inhibe la utilización sin poder discriminar entre el uso y el abuso; pero, por otra parte los copagos son añorados como un instrumento de contención para la demanda caprichosa y antojadiza de un número no despreciable de pacientes, y las actitudes ofensivas y provocativas de otros pocos. 

Este sentimiento se da mucho más en los médicos y enfermeras que trabajan en urgencias, hacen visitas domiciliarias o tienen funciones de puerta de entrada y cara al público: “añoranza de un copago de castigo”, le llamaría yo…  Pero, ¿sería justo que el médico clínico tuviera el poder de decir qué paciente paga y cuál no?; si fuera justo, ¿sería efectivo para reducir el abuso?; ¿se producirían problemas y enfrentamientos que en la práctica bloquearían su aplicación, o lo harían selectivamente para los más protestones?; ¿cómo y dónde se cobraría el copago de castigo?; ¿qué efectos a medio plazo tendría?...

Porque el tamaño de un problema no suele corresponder con el tamaño de la solución. Las políticas que se pongan en marcha para resolver un problema (mejor ser modestos y decir “minimizar” o “controlar”) deben ser eficaces y costo-efectivas.  En estos casos básicamente se trata de anticipar si existen medidas específicas que consigan discriminar el uso del abuso, y reducir éste último; y que lo consigan con un coste y esfuerzo organizativo razonable.

No creo que se pueda pretender que ninguna política organizativa carezca de costes y efectos adversos; las decisiones siempre tienen que sopesar pros y contras; y darle mucho peso a aquellos inocentes que pueden verse atrapados por los acerados mecanismos de los reglamentos;  o de los efectos deletéreos que añaden luego los que aplican las normas, bien por estupidez, por ignorancia o por malicia: por ejemplo, cuando se asusta a un inmigrante en el mostrador urgencias diciéndole que tiene que pagar y que se le va a facturar… alguno acaba muriendo en casa con una tuberculosis, como ocurrió en Baleares. Luego nadie sabe si la culpa es de la norma o del que la aplicó; en realidad era un efecto combinado, que podía y debía haber sido previsto.

Ya sabemos que no hay “normas a prueba de idiotas” (porque éstos son mucho más imaginativos de lo que podemos pensar); por lo tanto pensemos en lo que puede ocurrir con copagos de castigo, y sopesemos si el tamaño del problema compensa el tamaño de la solución, y los riesgos de descontrol.

Y, en todo caso, si las autoridades sanitaras quieren introducir una política de control de demanda, que la documenten suficientemente (experiencias internacionales), y si fuera posible que la ensayen antes; los experimentos mejor acotados, y con gaseosa (no con champán).

Mi opinión personal es contraria a las penalizaciones a los pacientes. La raya roja que activaría la responsabilidad de los usuarios serían las agresiones, ofensas y maltratos a los sanitarios y otros pacientes y el daño a instalaciones, equipos y servicios. Y para estas situaciones debería haber mecanismos bien engrasados y rápidos que permitieran que los pocos pacientes maltratadores o vandálicos, con independencia de que paguen sus agresiones o destrozos, obtengan su inalienable derecho a la asistencia a través de unos canales específicos donde se minimice su posibilidad de erosionar al servicio público de salud.

Y, para lo demás… mucha paciencia. Y dos consejos:

  • Primero: olvidar la tontuna de que los pacientes son “clientes”. La relación clínica es diferente y no puede ser reconducida al modelo consumerista, porque esto, en último término, excita la conciencia de rivalidad, picaresca y justificación del deseo individual (el cliente siempre tiene la razón…)
  • Segundo: como dice mi amigo Gervas, debemos aprender a decir no; con gran educación pero con firmeza y claridad; no a los pacientes, pero también no a los compañeros, a los jefes, y a otros agentes que vienen a influirnos en la práctica clínica. No, gracias; pero también al paciente necio, obstinado, enchufado, pícaro, artero, listillo, con influencias, mentirosillo, enredador…


Bueno sería que nuestros gestores y autoridades apoyaran más al médico clínico cuando asume el papel de buen administrador de lo público, y ejerce su autoridad para decir que no cuando toca hacerlo.  Si se le deja sólo, o se le desacredita, ¿quién va a poder impedir que cunda la añoranza por un buen copago de castigo?



viernes, 21 de marzo de 2014

Fábula sanitaria de la tortuga pública y la liebre privada.


No he usado hoy una diapositiva divertida en el debate público-privado que hemos tenido en la Escuela Andaluza de Salud Pública… por falta de tiempo; ahora que regreso de Granada en el tren aprovecho para compartirla y comentarla en el blog.

La metáfora es la siguiente; los centros sanitarios públicos de gestión directa con normas administrativas semejarían a una tortuga; su andar es pausado y se dirige de forma pertinaz a su objetivo; eso sí… lenta por su naturaleza, con una languidez que llega a exasperar.

Por el contrario los centros sanitarios que utilizan formas de gestión privada se parecerían a liebres; su marcha es vigorosa, y van tan sobrados que pueden saltar y alterar su camino porque su velocidad se lo permite y porque en su naturaleza hay una tendencia a la hiperactividad.




En la fábula ganaba la tortuga, contra todo pronóstico, por la perseverancia y tenacidad de la modesta y humillada tortuga, y  también por la vanidad y distracción de la liebre.

En el dibujo se ve que el camino de la liebre se ha hecho más largo y tortuoso; el veloz animalito se ha ido distrayendo con cosas que había por el camino: ha tenido que rendir pleitesía y pagar tributo a los accionistas (los dueños de la liebre); también ha tenido que prestar atención a un numeroso equipo de empresas colaboradoras que le ayudan en la carrera, y cada contrata y subcontrata acaba llevándose un pequeño mordisquito de porcentaje; el corto plazo es todo lo que interesa y divierte a la liebre (y a sus dueños), y esta miopía tiende a llevarla por caminos que le apartan de la meta final;  de forma discreta la pobre liebre ha de ir pagando favores a los que les franquean el paso (a veces los propios guardianes del bosque que deberían dar ejemplo de moralidad); y finalmente, los dueños y accionistas que financian a la liebre provocan turbulencias, comprando y vendiendo acciones y distrayendo al animalito de acercarse a su meta. La meta de la SALUD.

Bien… pero también la tortuga tiene sus problemas; a veces la lentitud le embarga; y sus patrocinadores le añaden pequeños obstáculos burocráticos a su paso (dicen que por su bien); algunos auxiliares de su equipo se gremializan y distraen con reivindicaciones desmesuradas; y los ingenieros se ponen estupendos al guiarse por la fascinación tecnológica y la curiosidad científica; finamente, los políticos que patrocinan a la tortuguita, también la marean y la confunden con instrucciones contradictorias y absurdas que interfieren su marcha… hacia la meta de la SALUD.

En la vida real… ¿quién llegará antes y con menor desgaste a la meta? En último término dependerá de la cantidad de distractores y problemas que afecten a cada u
no de los animales.

No hay respuesta a esta pregunta; yo sólo puedo decir que sin ir contra la liebre, tengo como opción personal ayudar a que la tortuga avance más rápido y sin tantos obstáculos y trabas.

Cerremos esta metáfora trivial con una sesuda reflexión de un brillante economista español, poco sospechoso de ponerle flores a la tumba de Lenin…



•       “En la relación público – privado... no sólo es importante la justificación del intervencionismo público a partir de los fallos de mercado, sino que también es relevante el tipo de respuesta que puedan darse desde el Estado:
–      así, la nueva agenda de modernización de la gestión pública tiene un significado muy importante para establecer el equilibrio entre lo que puede y debe asignarse vía mercado y vía Estado.
–      En efecto, si el peso de ineficiencia de las decisiones públicas crece significativamente, la frontera de lo que podría hacer el Estado se desplazará hacia el mercado, y habrá que asumir pérdidas de bienestar social y de equidad que podrían haberse evitado”.[i]


[i] González-Páramo JL, Onrubia J. Información, evaluación y competencia al servicio de la gestión eficiente de los servicios públicos. Papeles de Economía Española, 2003; (95): 2-23.

domingo, 16 de marzo de 2014

La buena medicina no es "oficial" o "alternativa": sólo puede ser humanamente solidaria y científicamente honesta

 
Hay debates que me cansan y me desazonan; la regulación de las medicinas alternativas o naturales ha levantado de nuevo una polémica desenfocada.

Algunos montan una balanza…

  • y en el platillo de la medicina oficial ponen un montón de agravios y desastres, casi todos ciertos; añaden la interpretación de los intereses comerciales de la Big Pharma, Big Tech, y Big Medicine… y también tienen mucha razón;
  • y en el otro platillo ponen las ventajas de medicinas basadas en interpretaciones y culturas de miles de años, en el carácter inofensivo y escasamente iatrogénico de las terapias recomendadas, y en la existencia de dimensiones diferentes a las que explora la ciencia oficial, y que ésta simplemente no quiere mirar por falta de interés (o por interés comercial), o que no puede negar porque excede su capacidad de exploración (aspectos espirituales o intangibles).

En respuesta otros cambian en los platillos el contenido…
  • en uno enfatizan los grandes logros de la medicina y la farmacia “oficial”, incluyendo también aquellos que no le corresponden…  
  • y en el otro realizan un inventario de la superchería y engaños que se esconden detrás de naturópatas y demás practicantes del credo alternativo, incluida la objetiva tendencia a apartar a pacientes de la senda del tratamiento efectivo que podría beneficiarles.


Pero… el problema no es la MEDICINA OFICIAL o CONVENCIONAL (con desaguisados notorios); El problema tampoco es el de la imperfección de eso que llamamos MÉTODO CIENTÍFICO (con falacias y fallos clamorosos): El principal problema es que en el pensamiento trivial (asociaciones de eventos) o tradicional (continuación de las tonterías milenarias), caben desde la genialidad hasta la estupidez criminal… y sin reglas ni medios para diferenciarlos.

Enfatizo: sin reglas de juego para saber si algo funciona o no funciona.

En el fondo, el llamado método científico son un conjunto de métodos y estrategias para poner a prueba nuestras subjetivas certidumbres. Incluso si no sabemos cómo funciona una terapéutica (agua de Lourdes, pócimas vegetales, pulseras magnéticas, piedras semipreciosas, fármacos diluidos en partes por millón), cabría diseñar un tipo de ensayo o prueba que nos permitiera saber si mejora determinados síntomas o enfermedades. 

Y si no se hace hay que empezar a sospechar de que alguien no tiene buenas intenciones…  

Mi padre, recientemente fallecido, era un médico internista (reconvertido a generalista), profundamente racionalista y agnóstico… Vivió en Venezuela muchos años, y observó el uso y abuso de curanderos y otros proveedores de remedios entre naturales y mágicos; al volver a España a practicar medicina le llamó la atención el creciente predicamento que tenían las terapias alternativas con apariencia y respetabilidad médica… su comentario sobre estos temas era más o menos el siguiente:

… si algún sanador tiene un remedio que cree que funciona, debe compartirlo por razones de humanidad y debe evaluar su efectividad por razones de honestidad. Si lo guarda para sí, y no facilita que otros puedan analizar si es valioso o inútil… , o es un canalla, o es un sinvergüenza...  

Repu

miércoles, 19 de febrero de 2014

GERENTES SANITARIOS: ¿son neo-cortesanos de Consejerías de Salud politizadas?

Una encuesta entre directivos de hospitales españoles, difundida a través de un informe de SEDISA (Sociedad Española de Directivos de la Salud), ha dado bastantes titulares en la prensa especializada:

Siete de cada diez directivos de hospitales y demás instituciones sanitarias reconocen que en la elección de sus cargos suele tenerse más en cuenta su relación o afinidad política que su formación, experiencia o conocimiento del sector, según los resultados de un informe llevado a cabo por la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA)



Y esta es la tabla original de la encuesta, donde se ve lo que los Gerentes creen que determina su nombramiento o selección. 

Más claro agua: si la presión ambiental es la sintonía con el poder político, la especie Darwiniana de los Gerentes y directivos sanitarios evolucionará poco a poco hacia conductas adaptativas de respuesta rápida y servil a demandas, preferencias y caprichos de los responsables políticos e institucionales.

Las órdenes bajarán, pero los problemas no subirán; nadie querrá contradecir a los “jefes” de la Consejería. Se creará una corte (versallesca o zarista, según estilos) perfectamente engrasada para las ruedas de prensa de los viernes, donde se comunican presuntos grandes éxitos de la sanidad autonómica o nacional, y donde se desactivan o dispersan las pesadillas que pugnan por subir desde la realidad para arruinar el nirvana de la macro-política.

Esta miopía y megalomanía, conduce a la melancolía, porque los problemas no se solucionan y la distancia entre la realidad narrada y la ocurrida se va ampliando. Y justamente es en los centros sanitarios donde malamente puede ocultarse este abismo que se va abriendo con el tiempo.

Malas noticias las que nos da SEDISA; pero gran oportunidad para poner en marcha cambios estructurales que sabemos que tenemos pendientes, para aumentar la rendición de cuentas, la trasparencia, la participación, la inteligencia y la integridad: consejos colegiados de gobierno y profesionalización de directivos.

Incluso está escrito…

Consejo Asesor sobre el Buen Gobierno de la Sanidad Pública Vasca (2012). Recomendaciones. Vitoria: Gobierno Vasco.
•          4.5. En la composición de los Consejos deberían distinguirse tres tipos de miembros:
–        (1) miembros corporativos o internos, pertenecientes a Osakidetza /SVS o al Departamento de Sanidad y Consumo; su función en los Consejos sería llevar a los mismos las líneas estratégicas corporativas y sus normas e indicaciones, tanto las generales y comunes del conjunto de Osakidetza/SVS como las específicas para cada institución-organización;
–        (2) miembros que representen a la población local a la que sirven las organizaciones de Osakidetza/SVS y por ello deberían ser concejales propuestos por los ayuntamientos y,
–        (3) miembros cuya pertenencia al Consejo sea a título personal individual, nombrados por su contribución potencial al gobierno de la organización, dada su experiencia, formación y trayectoria cívico-profesional.
•          5.3 El proceso de selección de los directivos para puestos de especial responsabilidad a cualquier nivel de las Organizaciones de Osakidetza /SVS ha de basarse fundamentalmente en datos objetivos de la profesionalidad e idoneidad para el cargo, a través de procedimientos reglados de selección en los que exista concurrencia pública, participación de los respectivos Consejos de Gobierno y, en su caso, de los órganos de asesoramiento profesional.


No hay peor sordo que el que no quiere oír… 

viernes, 31 de enero de 2014

Los médicos ¿deberíamos ser más democráticos y menos corteses?... en contra de la DEFERENCIA


El British Medical Journal hace una breve glosa del libro de Peter Gotzsche, cuyo título habla por sí mismo:  Deadly Medicines and Organised Crime: How Big Pharma Has Corrupted Healthcare 


No me he podido resistir a hacer una traducción libre (muy libre y por frases) de un par de párrafos de la presentación... siquiera sea para facilitar su difusión.

Y lo he hecho, en buena medida, porque yo mismo he encontrado que con demasiada frecuencia me pierden las buenas maneras con gente importante y poderosa... aunque cada vez veo más claro que no hay ninguna razón para concederles excesiva importancia o sumisión alguna; ahí arriba hay mucho menos talento y mérito del que creemos. Y esto vale también para quien puede empezar a mirarnos a nosotros mismos (los más yayos) con demasiada deferencia.

•¿Porqué hemos permitido la medicalización de la normalidad y el avance del sobre-diagnóstico y el sobre-tratamiento?
• Por supuesto que Gran Farma y Gran Medicina tienen conflictos mutuos de interés que nos han enfermado.
• Pero… hemos seguido guías y actuado como nos han indicado, incluso cuando sabíamos que no deberíamos haber confiado en los que se presume que son, o son llamados, “mejores”
• Nuestra deferencia profesional nos condiciona a aceptar la jerarquía.

• Pero el estatus y la posición no deberían importar.

• La “deferencia” se refiere a obediencia, conformidad y exigencia de respeto.
• Pero la deferencia no es inteligente, y además es complaciente, arrogante, y venenosa para el pensamiento libre y la innovación.
• Las armas de la deferencia son los títulos, premios, medallas, batas, trajes de gala, arte, lenguaje, academis, calificaciones, instituciones prestigiosas, publicaciones, pronunciación distinguida, buenos modos, saber estar…
• Tenemos una elite internacional intocable y distante, que se denominan expertos, junto con empresas de comportamiento no ético.   
• La deferencia significa que las voces de muchos son ocultadas por las de estos pocos.
• La deferencia es un instrumento autoritario de opresión intelectual que nos impide preguntarnos “por qué”.

• Nosotros, “don nadies”, médicos normales de hospitales y centros de salud, necesitamos cuestionar, desafiar y rechazar colaborar en esto.
• Echar abajo la ortodoxia y promover la democracia profesional intelectual. No tenemos nada mejor. Todas nuestras opiniones cuentan.
• Respeto… por supuesto; deferencia … claro que no.
• El juicio contra la deferencia queda visto para sentencia. 

domingo, 12 de enero de 2014

Porqué no puedo ser del PSOE de Felipe González


Hay cosas como éstas que siempre me han tenido apartado de la “main-stream” (corriente dominante) de la izquierda política española…

El expresidente del Gobierno Felipe González ha anunciado este jueves en Sevilla que dejará el  puesto en el consejo de administración de Gas Natural que ocupa desde 2010 cuando termine el periodo para el que fue elegido "no porque haya incompatibilidades, sino porque es muy aburrido".

"Me interesaba conocer el tema de la energía, me hubiera ido mejor asesorando a empresas con domicilio fiscal en las islas Caimán", ha ironizado González, que ha asegurado que dejará el puesto pese a que ha cumplido no sólo con el régimen de "las incompatibilidades legales, sino las éticas". Cuando se hizo público su fichaje se informó de que cobraría 126.500 euros brutos por su labor.


En efecto: éste líder, Felipe González, dotado de una gran inteligencia y habilidad política, sufría de una fobia al “izquierdismo” que eclosionó en cuanto empezó a gobernar, y de una anemia moral que se ha ido evidenciando con el tiempo.

De lo primero surgió la querencia a un estado de bienestar chiquitito y baratito; la sanidad no se acabó nunca de universalizar por la orientación natural de la socialdemocracia Gonzalo-Solchagiana (de inspiración germánica, a lo Willy Brandt) estaba muy cerca de la beneficencia y el mutualismo laboral… y así luego la verdadera derecha lo ha tenido tan fácil. Qué diferente hubiera sido con el modelo de referencia de la socialdemocracia nórdica (universalismo suceco a lo Olof Palme), que nos hubiera permitido quizás combinar un concepto sólido de ciudadanía, con un ánimo reformista de nuestro corrupto y semifeudal sistema institucional. 

De lo segundo (anemia moral), sorprende el cinismo brutal de las anteriores declaraciones… resulta que Gas Natural parece abonarle una altísima cantidad (15  veces el salario mínimo interprofesional) para que este consejero sacie su curiosidad por el tema de la energía…  Creo que si esto fuera así, habría una cola de 46 millones de españoles que encontrarían realmente fascinante el tema de la energía…

A mayor engreimiento, nuestro expresidente parece mirar la precitada cantidad como calderilla… no sólo no le interesa la energía, sino que tampoco el dinero le pone… las Islas Caimán le hubieran pagado mucho más… supongo que también por saciar su curiosidad sobre cómo se evade dinero del fisco español.

Hace poco a Rubalcaba le sacaron los colores con este mismo tema… un periodista y politólogo llamado Pablo Iglesias (curiosa paradoja), con un listado de nombres de políticos socialistas que han usado la puerta giratoria…

Mientras en el PSOE no depure estas situaciones, y se ponga en tratamiento a su fobia a la izquierda y a su anemia moral, va a ser difícil que me vean en dicho club. Y la patética defensa de Alfredo Pérez Rubalcaba de que sus compañeros vuelven a “su profesión” (¿electricistas y gasistas aburridos?), no abre muchas esperanzas a la rectificación. Algunos líderes regionales como Tomás Gómez, al que he tenido oportunidad de conocer, aportan esperanza de que algún cambio sea posible. Pero confieso que no soy optimista, porque los aparatos partidarios acaban imponiendo su mediocre y corrupta realidad (como élites extractivas tienen toda la motivación y todo el tiempo del mundo para torcer y bloquear los procesos de cambio y regeneración política).

Que conste que mi no afiliación partidaria no creo que sea por vanidad o por sentirme por encima del bien y del mal… la vivo como un problema, especialmente en este momento tan duro para nuestra sociedad, en el que se requiere mucha acción política y de calidad. Es que las opciones actuales me disgustan profundamente… y me quedo paralizado ante una Izquierda Unida anclada en la primera mitad del Siglo XX (aunque me cae simpático Llamazares), ecologistas vocacionalmente testimoniales, y mareas indignadas antipolíticas de imposible encuadramiento…   

Confieso (con peligro de anatema), que también encuentro personas razonables  dentro de la órbita del Partido Popular (pocas y en extinción, lamentablemente) que dicen cosas sensatas, y que tienen lógica en la acción de gobierno.

Y los movimientos sindicales, profesionales y cívicos los veo muy miopes y maniqueos: el aquí y ahora, lo mío, lo inmediato, ellos y nosotros… Esto me inquieta más todavía, aunque me estoy acostumbrando a asumir que mi dificultad de encuadramiento se va a cronificar. Bueno, al menos siempre me quedarán los blogs y las redes sociales para crear y disfrutar de un espacio de libertad y fomento del conocimiento, la conciencia y los valores sociales.



martes, 31 de diciembre de 2013

Al filo del nuevo año horrible para la sanidad de Madrid…¿que hemos hecho para merecer esto?


Todo lo que sabemos o hemos podido aprender del comportamiento del “animal político” sirve de poco para la nueva especie que habita en el entorno institucional de la Comunidad de Madrid. Surgieron posiblemente por una mutación singular promovida por la falta de otros depredadores que compitieran en su ecosistema político, así como por el dominio sociológico de clases medias en la metrópoli, que arrastraron a la “clase cutre-alta” en su identificación patética con las élites dominantes.

A falta de adversarios reales, el clan neolítico se sectariza y deriva hacia un dominio absolutista y arbitrario de los que están al mando de la nave: es el “gobernar sin complejos” de Esperanza Aguirre, que encuentra en su desparpajo insidioso una forma de desarbolar y humillar a sus contrincantes.

Toda secta necesita algún discurso que la legitime, por tenue que sea; y el gobierno de la Comunidad de Madrid decidió estirar su identidad liberal, posiblemente por la simpatía sobrevenida de Aguirre con Margaret Thatcher. Dijo Margaret: “¿quien dijo que los conservadores no creemos en la lucha de clases?... no sólo creemos sino que la vamos a ganar” ; y este divertido discurso de vencedores sin fronteras, además permitía tocarle las narices a los “Maricomplejines” del Partido Popular, que liderados por el antilíder Rajoy intentaba mantener unidos con pegamento los grandes bloques de la derecha que configuran la mayoría política y aseguran la preeminencia electoral (derechona ultracatólica, derechona liberal, derecha apacible, y algún resto del naufragio centrista).

Pero el poder corrompe; y el poder absoluto corrompe absolutamente. En la Puerta del Sol no sólo tomó posiciones Vodafone, sino una auténtica “corte de los milagros”, donde se hacía y deshacía sin el menor problema ni contemplación.

En este entorno van apareciendo los políticos sectoriales que aterrizan en Sanidad: Lamela, Güemes y Lasquetty. Y debajo de ellos una creciente plétora de viceconsejeros y directores generales que se trasmutan en capas políticas de pastoreo lo que debería ser un nivel técnico de desarrollo y control de políticas y servicios. A veces ni siquiera cubren tarea alguna, ya que las fábricas de nuevas generaciones lanzan al mercado político levas de hijos y sobrinos que hay que colocar en puestos de libérrima designación, o en empresas contratadas para hacer lo que deberían hacer las propias administraciones.  

El músculo técnico de la Consejería de Sanidad (por no hablar de otras), se va atrofiando progresivamente. Ningún problema en tiempos de expansión. No hay mucho que gestionar en el paraíso terrenal de la abundancia?... Madrid es una región que crece más que la media por su propia dinámica económica, y hasta 2010 no ha habido necesidad real de tomar medidas serias para controlar el gasto…

Y cuando tocaría empezar a gestionar de verdad, resulta que no hay ni liderazgo, ni ideas, ni equipos; sólo amistades peligrosas que susurran al oído de los políticos sanitarios consejos para salvar cada uno sus muebles.

  • ¿Que la Atención Primaria es fundamental para racionalizar la asistencia en tiempos de crisis y abordar la cronicidad?... Madrid ha desarbolado su estructura, y sólo se le ocurre a estas alturas proponer un sistema de entidades asociativas huérfano de toda credibilidad.
  • ¿Qué las estrategias de Salud Pública pueden suponer un gran ahorro en la morbilidad?... Madrid ha extinguido su estructura especializada en salud pública, dispersando sus fragmentos por todo el organigrama.
  • ¿Qué toca mejorar la gestión pública para promover la eficiencia y el ahorro?... Madrid ha dilapidado todo su capital gerencial y gestor, tras muchos años de cultura centralista, cortesana, y pendiente de los caprichos del político de turno.
  • ¿Qué toca racionalizar la práctica asistencial a través de la gestión clínica?... Madrid se ha convertido en un marco institucional hostil para al profesionalismo, receloso de conceder autonomía a los médicos como resultado de una fe desmedida en modelos de jerarquía empresarial disciplinadora y productivista.  
  • ¿Qué convendría revitalizar el contrato social para un sistema público de salud sostenible?... Difícil hacerlo cuando se han demonizado a todos los interlocutores… sindicales, políticos, gremiales, colegiales, etc.

Así es imposible mover pieza; sólo es posible seguir como un ave descabezada, que aparenta vida inteligente, mientras que la realidad va devolviendo una imagen de su existencia zombi, plasmada en proyectos fallidos (Las Vegas), externalizaciones quebradas (autopistas radiales), Consejeros, Diputados y Alcaldes en el banquillo (Gurtelandia),  y en privatizaciones sanitarias tan chapuceras que han quedado varadas por impugnaciones y recursos.

Tanta insistencia lleva a pensar que ya no hay ideología, sólo interés grupal en aprovechar el poder mientras dure. La patina de ideología se ha esfumado… si es que alguna vez llegó a ser algo más que un maquillaje para salir sin brillos ante las cámaras de Telemadrid.

El nuevo año no tiene buena pinta; en enero sabremos si los jueces mantienen la suspensión de la privatización de hospitales. Creo que para el Partido Popular sería más conveniente que la justicia mantuviera la paralización del concurso; si se reactiva se abrirá otra vez el tarro de los conflictos, sin que haya legislatura suficiente como para gestionar el proceso; y además las convocatorias electorales en curso recogerán la erosión política resultante de perseverar en un proyecto cada vez más alejado del interés general.

Pero todo esto importa poco si los que nos gobiernan, bien sea por soberbia (vanidad política), bien por interés particular (puertas giratorias y recompensas futuras), ensayan un “carpe diem” y se dedican a capitalizar el aquí y ahora sin reparar en los destrozos que en las instituciones y servicios públicos dejarán como herencia.


Veremos que nos depara 2014; pero en todo caso, toca mantener la atención y la movilización. ¿Qué hemos hecho para merecer esto?; quizás no haber sabido reaccionar a tiempo; pero al menos esta lección muchos en Madrid ya la han aprendido.