lunes, 27 de abril de 2015

LA PRIVADA PARA LA GENTE GUAPA Y LA PÚBLICA PARA LA CHUSMA: ¿LIMPIEZA ÉTNICO-SANITARIA?



Juan Abarca se supera por momentos; gracias a su imprudente costumbre de decir lo que piensa sin pensar mucho lo que dice, nos regala perlas de pensamiento de brutal sinceridad...

Así, en "El reto del equilibrio entre la sanidad pública y la privada" publicado en EL MUNDO ...  http://www.elmundo.es/espana/2015/04/26/553bc1e5268e3e0c438b4587.html ... tras reivindicar la calidad excelsa del sector privado en lo relativo a innovación (marketing habitual y esperable dado su trabajo), se jacta de que la privada no tiene techo de gasto, pero formula con pánico que el recorte de la sanidad pública se está pasando de rosca...  Haciendo de portavoz del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS), formula los parámetros de diferenciación de ambos sectores...

"... Así, es necesario un sistema sanitario público que dé una atención con las máximas prestaciones a toda la población - y que ésta sea la mejor posible -. Un sistema que debe afrontar una atención basada en criterios de equidad para todos en todos los lugares, porque hay procesos en los que es necesario contar con toda la población para tener el número suficiente de casos de estudio. En cambio, el sistema sanitario privado -sin descuidar lo más mínimo la calidad- debe ofrecer una atención más personalizada de la que puede otorgar un sistema que tiene como fin salvaguardar el bienestar de la colectividad".

Dibuja claramente dos estándares de servicio: normal y extra (que podrían tornarse en ¿cuartelero y elitista?). Y la preocupación surge del crecimiento posiblemente inapropiado de la clientela de la sanidad privada..

"A la vista de los resultados de la captación del seguro privado y su continuo e imparable crecimiento está claro que no es sólo la demostrada calidad y la satisfacción que da el sistema sanitario privado lo que produce el crecimiento en el número de asegurados, sino que es también el derrumbe del sistema sanitario público. Esto nos lleva a una situación que, en sí misma, es incompatible: la de tener un sistema sanitario público sin pacientes y un sistema sanitario privado en el que la personalización sea cada vez más difícil por la masificación del mismo".

La victoria de la sanidad privada sobre la pública sería pírrica: al masificarse perdería el glamur y se colapsaría...

"O las administraciones públicas y aquellos que tienen como único fin defender la prevalencia del sistema público toman medidas o viviremos el declive del sistema público y el colapso del privado".

  
El razonamiento desvela tres cosas: primero que la interdependencia entre la pública y la privada se estropea si no hay un descreme apropiado (la gente apropiada con las enfermedades correctas); que al menos a una parte de la sanidad privada española (los centros de provisión privada) no les interesa hacerse con segmentos nuevos de demanda, con lo que muestran un ánimo empresarial un tanto anoréxico; y, finalmente, que son capaces de indignarse con el Estado por no retener y entretener a su demanda propia, y lanzar una sobrecarga a un sector que no quiere crecer más que de acuerdo a su cartera de servicios y clientes preferidos.

Pero me parece que son indignados que no llegarán a votar a Podemos; porque su indignación es neo-elitista; porque además es interesada, ya que la presunta interdependencia entre el sector público y el privado deja zonas amplias de parasitismo y saprofitismo. 

No quiero simplificar o jugar a demagogia fácil (como sería contar el caso de las pruebas que al parecer patólogos del Hospital Gregorio Marañón traían de la privada a la pública); también el sector público usa al privado de válvula de escape, liberando entropía de pacientes molestos y paliando el malestar de los médicos por el maltrato salarial. Pero junto a estos elementos de simbiosis, está claro que la sanidad pública recoge los principales "malos riesgos" y acude prioritariamente a los segmentos menos rentables (rural, emergencias, trasplantes, cánceres complejos, medicamentos ultra caros, pacientes terminales, etc.)

Por lo tanto, aunque pueda estar aparentemente de acuerdo con Juan Abarca en lo de que no hay que dejar morir presupuestariamente al sector público, el argumento que esboza es inaceptable... porque asume que la calidad interpersonal en la pública es un objetivo imposible, y la buena gestión es un reto inalcanzable; es más, lleva a un razonamiento prescriptivo por el cual establece como elemento diferencial y patognomónico de la sanidad privada aquello de que "el sistema sanitario privado -sin descuidar lo más mínimo la calidad- debe ofrecer una atención más personalizada".

Y ahí hay un deseo expreso de limitación de la calidad del sector público, escondido entre argumentos de defensor de la sanidad pública.

Me recuerda a un rico amigo de mi padre que decía... "a ver cuándo suben de verdad el precio de la gasolina..." y todos le miraban sorprendido... "para que los pobretones dejen de coger el coche, y podamos circular a gusto los de siempre".


Defender a las castas no es una gran idea en estos momentos... 

viernes, 10 de abril de 2015

Las propuestas de políticas de control de gasto sanitario son un galimatías que confunde y empieza a aburrir...


No es fácil entender los movimientos compulsivos del gobierno en políticas fiscales y sanitarias, especialmente cuando se tornan incoherentes y confusas.

Por una parte las autoridades económicas españolas le dicen a Europa que vamos a bajar el gasto sanitario hasta un 5,3% del PIB en 2017. Por otra parte las autoridades sanitarias españolas le dice a Farmaindustria que entienden su sufrimiento por la reducción de gasto en farmacia (extrahospitalaria con recetas, pues la hospitalaria sigue subiendo aunque el gasto se oculta celosamente), y que va a poner coto a la bajada, indizando a partir de ahora el gasto farmacéutico con el crecimiento del PIB.

Adjunto un gráfico de mi amigo Oteo con estimaciones de los gastos y escenarios del Gobierno de España... 

Primera incoherencia: si el %PIB baja para toda la sanidad, pero no para una parte (farmacia)... el resultado obvio es que los demás van a soportar esta no reducción (particularmente la plantilla y el salario de los profesionales).

Pero el asunto es más confuso aún: porque el Ministerio de Sanidad sólo tiene competencias reales en regular precios máximos autorizados de los medicamentos;  controla precios pero no cantidades; e incluso los precios pueden modificarse con subastas (a la andaluza) o cataloguiños (a la gallega); o visados e informes previos para justificar una prescripción... Por lo tanto es difícil entender cómo se puede comprometer a subida, bajada o indización del gasto quien no tiene la gestión del medicamento...

Y finalmente, surge una extraña norma que ofrece a las CCAA que se porten bien (no gasten mas... ¿ni menos? que el % PIB en farmacia - suponemos que de recetas), el premio de acceder a un fondo de crédito para inversiones (que la tecnológica FENIN y las constructoras esperan como agua de Mayo) ... contrayendo una deuda con la hacienda pública que antes o después habrá que pagar (vaya regalos)... y a quien se porte mal, el prohibirle las prestaciones complementarias que había desarrollado...

http://economia.elpais.com/economia/2015/03/23/actualidad/1427134316_461770.html 

De verdad que no puedo entenderlo; se me ocurre que son movimientos compulsivos para que el cadáver institucional de un Ministerio en declive, parezca que se mueve, que hace algo, y que mantiene una vida aparente de la cual muchos empiezan a dudar. La debilidad de la administración general del Estado para coordinar la sanidad, se une ahora al achique de espacios que ejecutan las autoridades económicas; malos tiempos para ser ministro de sanidad...

Mientras tanto no para de haber declaraciones, iniciativas, posicionamientos, reales decretos... que en gran medida son inaplicables e irrelevantes; lenta agonía; la muerte a escobazos que diría una buena amiga de Albacete... que me despierten cuando acabe este espectáculo de despropósitos y alguien quiera reconstruir eso que pomposamente llamamos SISTEMA NACIONAL DE SALUD... ea!



miércoles, 11 de marzo de 2015

¿Es bueno o malo que el servicio público de salud retribuya la dedicación exclusiva de los médicos?



Es cierto que el pago de complemento de exclusiva dedicación al trabajo en un puesto público no va ligado al tiempo contratado, ni a la productividad ni al desempeño (no se paga por estar, por hacer mucho, o por hacerlo bien), por lo que en principio goza de mala reputación para los que defienden modelos más tayloristas o gerencialistas de contratación profesional. 

Pero para ser justos, hay otros complementos retributivos que no solemos cuestionar, y que les pasa lo mismo… la antigüedad o la carrera profesional; ambos buscan fidelizar al profesional con el empleo público, y la carrera debería además añadir un estímulo al desarrollo profesional continuo y una recompensa de la excelencia alcanzada (corramos un tupido velo sobre la escasa meritocracia de nuestras carreras profesionales).  

En términos generales, un complemento de exclusiva dedicación podría buscar tres propósitos: a) evitar los conflictos de interés entre la práctica pública y la privada; b) reducir la fatiga generada por desempeñar un trabajo complementario para optimizar el rendimiento en la jornada contratada; y c) aumentar la disponibilidad temporal para guardias y turnos extra que pueden requerirse para adaptar el tiempo personal a los requerimientos del trabajo.

Ninguno de los anteriores propósitos tienen que ver con el axioma “ante la misma función, misma responsabilidad y mismo horario, igual remuneración”, que era el principal argumento de desautorización del complemento de exclusiva dedicación formulado recientemente por el Vocal de Hospitales de la Organización Médica Colegial. 

Y no tienen que ver con el axioma, porque ni siquiera lo pretenden (como tampoco la antigüedad o la carrera); simplemente se dirigen a modular otras dimensiones de la relación contractual. Por ejemplo, un centro privado como la Clínica Universitaria de Navarra, utiliza y exhibe la exclusiva dedicación de su personal como un elemento de calidad y garantía para sus pacientes en el marketing institucional http://www.cun.es/nuestros-profesionales

El conflicto de interés no es un tema menor: al estar en ambos sectores existe una clara tentación de trasfundir pacientes de la mañana a la tarde (para verles como pacientes privados), y de la tarde a la mañana (para hacerles pruebas o adelantarles en listas de espera para procedimientos o intervenciones). Esta tentación se minimiza cuando se tratan condiciones con aseguramiento separado  (tráfico, laborales, deportes, seguros privados…); pero en la sala de espera privada al final convergen todo tipo de pacientes y regímenes de aseguramiento. Negar el conflicto de interés no es razonable, y cualquier inspector médico puede atestiguar una amplia casuística de problemas disciplinarios que acaban emergiendo en este escenario.

Una cosa es identificar un problema, y otra saber cómo solucionarlo. La simplicidad de imponer la absoluta incompatibilidad del puesto público con la práctica privada tiene efectos secundarios muy importantes; no sólo por la conflictividad o por los costes de la reclamación expropiatoria de  “derechos adquiridos” de los actuales profesionales. Recordemos que en los países de la Europa del Este la prohibición de la práctica privada no devino en su desaparición, sino en su ocultación y pervivencia parásita dentro del hospital público (pagos con sobres bajo la mesa para acceder a médicos prestigiosos o para adelantarse en la lista de espera) o en la extra-hospitalaria (“igualas” mensuales, o regalos sistemáticos para conseguir mejor asistencia o trato).

Hay otros efectos secundarios de exigir la incompatibilidad, aunque estos son mucho más sutiles y controvertidos. Entremos un poco a chapotear en este charco:

a) Hay una gran “biodiversidad” entre los facultativos; diferencias en talento, habilidad, interés, ilusión, ganas de trabajar, ganas de ganar dinero, etc.; en cada una de las edades del médico hay un mix de motivación diferente;  y además no todos se especializan o dedican por igual a las especialidades, áreas y procedimientos.

b) Supongamos que existe un cluster de profesionales muy competentes y muy trabajadores, que alcanzan un nivel de excelencia en el ámbito de práctica que les posibilita el hospital público. Inmediatamente su reputación y prestigio sube, y este aumento de valor matutino se transfiere a la tarde; de tal modo que las posibilidades de ganar mucho dinero con poco trabajo extra en el sector privado, aumentan exponencialmente para este grupo de médicos.

c) Algunos dirían que apropiarse por la tarde del valor generado en la mañana es injusto; puede ser en parte cierto, pero siempre debemos recordar que buena parte de la curva de aprendizaje y experiencia que conduce a la excelencia se genera por el estudio y esfuerzo personal del facultativo laborioso y enamorado de su profesión.

d) Pero justo o injusto, es un hecho de que el facultativo excelente en la mañana, tiene un valor añadido mayor por la tarde; y en ocasiones, si se le fuerza a abandonar su puesto de mañana en el hospital público, se le planteará el dilema de si le merece la pena seguir en el hospital, o rentabilizará mejor su esfuerzo pasándose con armas y bagaje a trabajar sólo en el sector privado. Y si se va, entonces la descapitalización será plena e irremediable. No parece viable poner cláusulas de no escape durante varios años, como las que hace el ejército con los pilotos de caza para que no se fuguen a la aviación civil para rentabilizar la formación y experiencia recibida.

Por lo tanto, exigir incompatibilidad puede tener el efecto secundario de descapitalizar el servicio público de algunos profesionales excelentes.

Si nos quisiéramos meter en otro charco aún más espeso, tendríamos que hablar de la necesidad de transparencia y de evitar los abusos dentro de la profesión.

Transparencia significa que el trabajo privado debería ser declarado al contratador público para evaluar los problemas de solapamiento horario o posible conflicto funcional.

Abusos entre colegas se refiere a la proletarización de residentes y jóvenes especialistas que forman parte del equipo de primeras figuras (o primeros bisturíes) haciendo el grueso del trabajo bajo su nombre y prestigio, pero recibiendo solamente migajas de los rendimientos  reales de la facturación; peor aún si este peaje por la tarde es necesario para obtener renovación del contrato de la mañana, o ventajas de promoción o mejora en el mismo. La salud de la profesión médica se resiente mucho con estos desafueros que hacen algunos BIG-DOCs con los NORMAL-DOCs.

No obstante todo lo anterior, la exclusiva dedicación puede ser un premio o compensación que facilite una opción de permanencia y fidelización al personal, sin que sea preciso exigirlo con carácter obligatorio. E incluso puede ser un mérito preferente para las jefaturas de unidad (otro debate, particularmente en Andalucía), ya que los conflictos de interés son más relevantes para alguien que ha de dirigir y liderar una unidad de gestión clínica; incluso en este caso no sería del todo prudente obligarse siempre y en todo lugar a exigir la exclusividad, porque pueda haber situaciones donde el prestigio y la reputación de una figura, o la ausencia de alternativas, puedan aconsejar aplicar alguna excepción a la regla.

Entiéndase: en el mundo de las empresas privadas este problema se resuelve más fácil con la fijación bilateral de las retribuciones y condiciones de trabajo, que además no son públicas; al estar sometidos en la función pública a una homogeneidad y transparencia en las retribuciones, conviene conservar holguras que nos ayuden a gestionar la gran diversidad de situaciones que hemos de enfrentar cada día en cada lugar del territorio.

Sin embargo goza de escaso predicamento la idea del pago por dedicación exclusiva; su descrédito proviene de la experiencia y peripecias vividas en estos años: la dificultad de control, seguida de la falta de control, y completada por la no penalización de las conductas fraudulentas, ha llevado a que se los que cumplen se enojen con los que cobran y no cumplen, y a que el conjunto del sistema pierda credibilidad. Otra vez el mal gobierno, combinado con la pillería y marrullería de algunos, que tiende a generalizarse, porque el virtuoso en un mar de corsarios pasa a ser un tonto o un mártir.

Por lo tanto, no sería ilegítimo ni estúpido que los servicios regionales de salud quisieran premiar la dedicación exclusiva, pese a que no se estuviera retribuyendo directamente ni el estar, ni el hacer, ni el hacer bien. O incluso estar premiando en “no hacer” (no hacer trabajo privado). Pero todos desconfían de que su aplicación sea correcta, sistemática y justa.

¿Por qué no visualizar otras alternativas?: redefinir la exclusiva dedicación como una extensión de jornada hacia la tarde, que permita de forma efectiva mantener activas las unidades clínicas ambulatorias (consultas, exploraciones funcionales, intervenciones quirúrgicas, consultas de alta resolución, etc.) más allá de la magra jornada matutina, que acaba cuando las campanadas de las dos hacen que muchos corran recogiendo los trastos a la carroza que está en el parking  para evitar que se convierta en calabaza (como le pasó a Cenicienta).

Y quizás substituir con una turnicidad razonable y flexible de tarde, tanta guardia de planta de especialidades de presencia física, que podría ser parcialmente permutada por guardias localizadas apoyadas con tele-consulta móvil de los especialistas.

Creo honestamente que existen nuevas combinaciones donde podemos ganar todos en racionalidad técnica y calidad de vida laboral. Más flexibilidad en los hospitales y la atención primaria para adaptar las reglas de gestión de recursos humanos a las peculiaridades y la biodiversidad. Pero no renunciar a recompensar la mayor dedicación al trabajo público, ni la reducción de conflictos de interés que enrarecen la vida cotidiana y aumentan la suspicacia.


Sería bonito un mundo sencillo, homogéneo, predecible… pero como dice Menken “Para cada problema complejo hay una solución simple, clara y equivocada”. Y en cuestiones de personal nos encontraremos con frecuencia con dilemas, que más que solución solamente tienen apaño

Eppur si muove… 

domingo, 1 de marzo de 2015

En EEUU regañan por "poco profesionales" a médicos por dar dinero para medicinas a pacientes pobres... ¿y en España?


Llega a mis manos un testimonio de 2013 sobre la actitud de los profesionales ante las necesidades de los pacientes... (el artículo publicado en JAMA fue muy comentado)

La historia es sencilla: en EEUU un viernes por la tarde y tras dos horas de intentar conseguir por  teléfono que una aseguradora privada autorizara una prescripción a una paciente, el médico decide sacar de su bolsillo 30 dólares y dárselo para que se compre el medicamento. El acto de generosidad es observado por el residente que hace prácticas en la consulta, el cual lo comenta a su tutor de residentes. El resultado final es una reprimenda de los superiores por "cruzar de forma no profesional los límites".

El artículo de Gordon Schiff relata su sorpresa: pensaba que los límites son para proteger a los pacientes de los abusos de los médicos en su posición de superioridad (explotando la confianza y la vulnerabilidad de los enfermos); y que la distancia terapéutica y evitación de los excesos de confianza y familiaridad, estaban destinados a evitar invadir el espacio de los pacientes. Pero no... parece que las barreras se están redirigiendo a proteger a los médicos del robo de su valioso tiempo, o protegiendo la conciencia para no hacernos preguntas dolorosas sobre la inequidad y las necesidades de los pacientes como enfermos y como personas.

Las definiciones clásicas de la medicina como una actividad fundamentalmente moral que surge del imperativo de cuidar a los pacientes y aliviar su sufrimiento (AMA) parece que ahora se tilda peyorativamente como "profesionalismo nostálgico", para ser reemplazado por una modelo desapasionado e inclemente como el que existe en las relaciones comerciales.

Le enseñé el artículo a mi mujer, Psiquiatra en un barrio donde la crisis ha pegado muy fuerte. Ellos tienen una caja de resistencia para pagarle tratamientos a aquellos pacientes que han sido tachados de ilegales por los gobiernos del Partido Popular... Del bolsillo de los trabajadores de salud mental de Vallecas parece que sale dinero para ayudar a pacientes excluidos y sin recursos. Si estuvieran en Estados Unidos igual serían sometidos a un apercibimiento disciplinario por haber cruzado la frontera de la implicación con los pacientes.

Por eso hay que decir, como afirma Gordon... CRUZAR LAS FRONTERAS, ¿VIOLACIÓN U OBLIGACIÓN?... Merecen un premio...


lunes, 23 de febrero de 2015

Los electores socialistas de Madrid entierran sin duelo a Tomás Gómez... ¿demasiado socialdemócrata para su gusto?


La interpretación de las encuestas parece ser un arte mágico sólo apto para iniciados. Sin embargo hay cosas que a simple vista parecen claras… que el PSOE mantiene una dinámica sostenida de descenso hacia la zona gélida de menos del 20% de los votos; y que PODEMOS va consolidándose un templado suelo del 20% (lo que parece impensable en un producto político de recientísimo diseño y que aún está diseñando su estructura y sus programas sectoriales).

Parece que el electorado del PSOE está desalentado; en Madrid se ha buscado un golpe de efecto destituyendo al anterior candidato Tomás Gómez; en el gráfico que El País de forma contumaz incluye para enterrar bien enterrado a éste líder al que siempre maltrató y contra el cual se confabuló, es posible observar un curioso fenómeno…

Los irreductibles votantes del PSOE parece que se han desprendido de Tomás sin ningún duelo (72% frente a 18%). Sin embargo los nuevos votantes de PODEMOS son los que tratan con mayor compasión al anterior dirigente socialista. Podría postularse que Tomás Gómez es percibido como “más de izquierda” por los que están a la izquierda, y que, por el contrario, el electorado del PSOE en Madrid está situado mucho más al centro, y tiene unas raíces más conservadoras y menos socialdemócratas que sus anteriores dirigentes.

Esta es una parte del problema: desde hace años es esencial para el socialismo español tener una buena piel de cordero socialdemócrata (ovejas nórdicas las mejores) para ocultar un núcleo económico y político que forma claramente parte del status-quo (que conste que no digo la casta).

En tiempos de bonanza no hay problemas; en tiempos de durísima crisis la sala de las clases medias se va vaciando y suena el eco del discurso escindido; y también se corre el riesgo de que un cordero socialdemócrata se crea el propio discurso, y piense, por ejemplo, que no hay derecho a que a la gente la echen de sus casas, o que hay recortes en servicios públicos, o que haya que hacer auténtico praxis progresista con la fiscalidad o los bancos… 

Total, que aunque lego en la interpretación de encuestas, me atrevería a sugerir que los electores socialistas más fieles no han tenido ningún problema para enterrar a Tomás Gómez; al hacerlo sin aparente duelo pueden estar escenificando su enorme disciplina ante los líderes nacionales y el periódico que los sustenta y modula; y también desvelando su preferencia ideológica hacia zonas poco reformistas y más acomodadas del espectro político. 

Cosas veredes …

domingo, 15 de febrero de 2015

Los problemas de gobernar sin desviarse ni corromperse: ¿se puede salir vivo del intento?


Todo el que haya ido a una reunión de vecinos sabe de la dificultad que entraña consensuar los problemas, y mucho más acordar soluciones.

Los humanos somos seres sociales de muy imperfecta socialización. Muchas cosas deben decidirse colectivamente, pues rebasan la esfera de las decisiones particulares; y cuando esto ocurre queda en evidencia tanto la enorme "biodiversidad" de las personas (diferencias en talento, gustos, preferencias, visiones, afinidades...) como las inevitables fricciones entre individuos ante cualquier decisión que afecta a todos.

Estas fricciones o incluso choques, se pueden deber a que lo que beneficia a unos, perjudica a otros (win-lose), como también porque los costes de una acción y sus beneficios no se reparten de forma homogénea.

A esto se añaden suspicacias tan irracionales como omnipresentes: recuerdo que un presidente de mi comunidad de vecinos, recién nombrado por sorteo, expresó por cortesía que intentaría hacerlo lo mejor posible, y le saltó el presidente anterior recriminándole por afear su anterior mandato: "estás insinuando que yo lo he hecho mal?"

El material humano es éste; y por ello la función de gobierno (como la de educar niños) puede llegar a ser desesperante e ingrata. Este es un primer problema: si la tarea es ardua debería estar socialmente facilitada, prestigiada y recompensada para que pudiera atraer a un amplio elenco de personas (talentos y sensibilidades diversos que enriquezcan las decisiones colectivas).

En los viejos tiempos no había mucho problema: reyes y caudillos asumían el poder gracias al ejercicio de la violencia (heredada o renovada); y en torno suyo cristalizaba una corte cooptada que acompañaba las decisiones de gobierno, actuando como élite extractiva. 

En el ocaso del "ancien regime" del absolutismo, la revolución francesa con el impulso de la nueva burguesía urbana impulsa modelos nuevos de participación en torno a la idea de soberanía popular. Las luchas obreras desde el siglo XIX introducen sindicatos y partidos políticos de izquierda (primero revolucionaria y luego socialdemocrática) que intentan alterar el modelo anterior en beneficio de los más desposeídos.

Decían los anarquistas que el poder es corrosivo (Bakunin: "Ejercer el poder corrompe, someterse al poder degrada"); además, el poder económico se va retirando a un segundo plano, articulando diversos mecanismos para influir en las decisiones democráticas; este poder en la sombra se agiganta con la globalización, y pasa a anidar en grandes corporaciones transnacionales que pueden arruinar a países, comprar medios de comunicación y destrozar gobiernos. La falta de un poder mundial lleva a que el capitalismo de casino y los movimientos especulativos acaben alterando el funcionamiento general de la  economía y casi todos pierdan (lose-lose), aunque algunos lobos puedan salirse con la suya.

El pueblo reacciona cuestionando las instituciones y el juego político cuando el escenario se torna adverso: ocurre que cuando una amplia mayoría de las clases medias participa de las migajas de los "pelotazos" se suele jalear a los políticos que han traído el maná a corto plazo...; pero cuando llegan las vacas flacas surge la impugnación y el "no nos representan"; y si además se empiezan a conocer y exhibir las desmesuras, ilegalidades y robos de la etapa anterior, el cuestionamiento de políticos y responsables institucionales se hace universal y ciego. Y se generaliza el clamor por llenar de controles la plaza pública, desproveer a los políticos de ventajas y privilegios, y exigir que cualquier imputación (investigación) lleve a su separación de los cargos.

¿Qué personas van a querer participar en una actividad degradada, bajo sospecha, y con márgenes de actuación ridículos para enfrentar problemas complejos y controvertidos?; además, en época de vacas flacas, ¿cómo evitar mensajes demagógicos y sin embargo ganar unas elecciones? Churchil se atrevió a prometer en mayo de 1940 un programa de gobierno consistente en " Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor" (blood, toil, tears and sweat). ¿Alguien se atrevería ahora?

Aquí lo habitual es prometer medio millón de puestos de trabajo, escuelas, hospitales y subsidios antes de las elecciones, para decir al día siguiente de alcanzar el gobierno que las cuentas públicas y la economía están mucho peor de lo imaginado, y que hay que trazar un nuevo programa de austeridad...

Mi abuela Sofía de Sahagún, que en su infancia escuchó algún mitin a Pablo Iglesias (el fundador del PSOE y la UGT), me cantaba esta canción...
Cuando son las elecciones / nos ofrecen las escuelas / y un nuevo pozo artesiano/ en medio de la plazuela. / Las escuelas no se hacen/ y el nuevo pozo tampoco / siempre vienen engañando/ cuando nos piden el voto...

Nos encontramos pues en una encrucijada; renegamos de la política y exigimos caras nuevas, siglas nuevas, e historiales intachables. Y programas de gobierno que no engañen y que sean capaces de abrir un futuro colectivo para todos.

El problema no está en la exigencia; está en las personas e instituciones reales con las que contamos. Por ejemplo, los partidos políticos... aunque les llamemos de otra forma, son estructuras caras y pesadas; susceptibles de manipulación; hay que financiarlas y hacerlas funcionar; y hay que poner en marcha procesos internos de decisión que no pueden dejar satisfechos a todos (como en una comunidad de vecinos).

Los nuevos políticos no son ángeles o elfos que caen del cielo o de la montaña. Son (como todos) frágiles individuos que han tenido que sobrevivir en una sociedad poco meritocrática y basada en el clientelismo y las redes familiares y de amistad. Lo sabe cualquier joven que busca empleo y mira el currículum como una pérdida de tiempo.

Por eso es tan fácil tirar del hilo con poco que se investigue y encontrar trampas de superviviente que pueden agrandarse y presentarse como una "nueva casta". Y a eso se han dedicado sin duda en este año...

Eso no significa que no sean "pecados", pero la milenaria iglesia ya distinguía entre veniales y mortales. No puede ser lo mismo la financiación de más de dos décadas del PP, que la de un programa de radio, por mucho que en éste se hubiera atraído de forma irregular o ilegal algunos fondos extranjeros. No puede ser lo mismo el mangoneo de contratos municipales para dar trabajo a gente conocida, que los falsos encargos de trabajos que por muchos millones nunca tuvieron contraprestación alguna. Y no puede ser lo mismo trampear con una beca fuera del lugar donde debería hacerla el investigador, a llevarse sumas inimaginables de dinero a paraísos fiscales con un click de ordenador.

Pecados veniales y mortales. Pero los primeros no dejan de ser pecados. Y valorados en sus justos términos deben dar lugar a medidas de corrección.

Creo que el debate debe reorientarse. Plantear más énfasis en las reglas de gobierno que promueven  una gestión eficaz y minimizan la posibilidad de desviación del interés general.
Rendición de cuentas + trasparencia + participación + inteligencia + honestidad. Las cinco grandes variables de los principios de Buen Gobierno.

Y una coalición política que pueda plantar cara a los poderosos, para restaurar el interés general. Una coalición que sea consistente con los valores de justicia e igualdad ante la ley, aunque duelan: porque no sólo los poderosos se aprovechan del statu quo... todos y cada uno de nosotros gozamos de privilegios que no estamos dispuestos fácilmente a ceder por bien de la colectividad.


Mucha tarea; en buena medida la que le corresponde a la siguiente generación. Espero que por el bien de todos que la joven generación pueda ser más íntegra, ejemplar y efectiva que la que hoy se está eclipsando sin haber sabido reaccionar ni regenerarse. 

sábado, 7 de febrero de 2015

Boina de contaminación en Madrid: nada que ver con la falacia ecológica, sino con la falacia política

Encuentro esta curiosa referencia en el pleno de la Asamblea de Madrid 5 de febrero de 2015, en un momento de debate acalorado entre el telegénico diputado socialista Carmona y el recién estrenado Consejero de Salud Maldonado:  

El Sr. CONSEJERO DE SANIDAD (Maldonado González.- “Desde los escaños.”): Muchas gracias, señor Presidente. Señor Carmona, voy a empezar mi intervención por el final. Por cierto, señor Carmona, debo decirle que ha formulado usted su pregunta a este Consejero, epidemiólogo de formación, y me habla usted de unos estudios que aseguran que se han producido 2.500 muertos en Madrid por culpa de la contaminación.

Pues déjeme decirle -y a los alumnos de la Escuela Nacional de Sanidad- que dichos estudios son tan sesgados como erróneos. De hecho, los alumnos de la escuela incurren en un error común en el ámbito epidemiológico conocido como falacia ecológica, es decir, tratar de trasladar las estimaciones realizadas del nivel ecológico a un nivel individual.

¡Me encanta que la epidemiología se ponga en primera línea de playa parlamentaria! Al menos subimos el nivel habitual del parlamentarismo madrileño... vayamos al asunto de la contaminación y las falacias...

La falacia ecológica consiste en atribuir a los individuos datos que corresponden a la población: por ejemplo, que todos los españoles tenemos una renta de 30.000 $... cuando la realidad es que no todos tienen esta renta...

Un poco más complejo: imaginemos que comparamos la Obesidad de un país Subsahariano, uno europeo y en Estados Unidos... resultaría probablemente que la mayor renta se asocia con mayor obesidad; eso sería verdad para el nivel de comparación de poblaciones: la desnutrida África, la contenida Europa, y la consumerista Norteamérica, marcarían medias diferentes. Aunque atribuirlo causalmente a la renta sería un error: como mucho asociación, o correlación... Pero podemos cometer también un error llamado FALACIA ECOLÓGICA, si la correlación entre OBESIDAD y RENTA la aplicamos a los individuos: "cuanto más rico más gordito"...

Porque si lo miramos a nivel individual, resulta que tanto en EEUU como en Europa (dudas en África), ocurre que la obesidad se acumula en los estratos con mayor desventaja social... al existir una provisión de alimentos amplia, y al ser los menos saludables más baratos, resulta que se produce la correlación en sentido inverso: "cuanto más pobre más gordito".  Si esta correlación cierta pretendemos atribuirla a la comparación entre países, caemos en un error, llamado FALACIA ATOMISTA (la contraria que la falacia ecológica).

Otro ejemplo: los países de mayor renta tienen más mortalidad por accidentes de vehículos a motor; pero dentro de cada país, son los conductores más pobres los que más se accidentan (vehículos más inseguros y peores condiciones personales y viales). 

Por si quieren ponerse a estudiar... http://jech.bmj.com/content/54/5/367.full.pdf+html   

¿Qué ocurre con la contaminación atmosférica? Que actúa poblacionalmente, tanto en picos como con efectos acumulativos; y si nos movemos en el plano poblacional, a través de comparaciones podemos atribuir con validez científica suficiente, niveles de exposición a contaminantes con niveles de sobre-morbilidad y sobre-mortalidad... al compararlos con otros países  o regiones, o al establecer comparaciones en series temporales (con nosotros mismos a lo largo del tiempo) para ver si los incrementos y picos en valores se relacionan con problemas de salud.

Por supuesto que los estudios ecológicos tienen (como todos los observacionales) muchos peligros de sesgos y errores (no sólo de las falacias ecológicas); para eso está la buena ciencia y las revistas científicas... Y las aulas de la Escuela Nacional de Sanidad, donde se forman alumnos de salud pública y epidemiología que combinan el pensamiento científico con el compromiso ciudadano y social. Los estudios multinivel ayudan mucho... 

Señor Maldonado... no hay ninguna falacia ecológica en afirmar que si la boina de contaminación de Madrid se asocia activamente con sobre-morbilidad y sobre-mortalidad en patologías biológicamente plausibles... será precisamente dicha boina la principal sospechosa y candidata al "premio a la causalidad".

Al menos sería prudente tomar medidas para que las cifras de exposición bajaran a lo
s niveles recomendables por las agencias internacionales... pero sin trampa, que eso de cambiar o anular medidores no vale...