martes, 25 de agosto de 2015

Difícil pasar de la indignación al poder. Más difícil pasar del activismo social a gobernar con eficiencia


Las nuevas fuerzas progresistas emergentes ya probaron el amargo cáliz de pasar de la movilización en la calle, a articular candidaturas electorales municipales y autonómicas. 

Muchos miran desilusionados lo que aparentemente es una batalla interna por el poder, con marrullerías que recuerdan a los partidos tradicionales, incluidos los resabios del “centralismo democrático” y otras formas de minimización del acceso a la dirección y las cuotas de poder de las minorías.

Pero… en esta decepción hay mucha ingenuidad; la actividad política tiene características especialmente adversariales y competitivas. 

A diferencia de otros mundos más colaborativos (creación, investigación, ocio, etc.) donde se dan los juegos de “suma positiva” (gano yo, ganas tú y ganamos más juntos que cada uno por su lado), en la política el juego es de “suma cero”, donde lo que gana uno (un puesto directivo, un escaño, un gobierno) lo pierde necesariamente otro. Por esto sólo en condiciones de gravísimos problemas (atentados, catástrofes, riesgos para la democracia y las reglas del juego,…) se producen reacciones de suma positiva entre los políticos (y ello de forma temporal e inestable).

Pues ahora toca otro trago amargo: participar en el gobierno de ciudades (o Comunidades Autónomas en su caso), conlleva un “cambio de chip”: la cultura del activismo social puede ser condición necesaria para vigorizar y “empoderar” un proyecto y un programa de trasformación social, pero es totalmente insuficiente para las labores cotidianas de gobierno y gestión. 

La razón es bien sencilla: en la función de gobierno el decisor se enfrenta a recursos escasos y a restricciones de la senda institucional (la llamada dependencia de senda), que no pueden modificarse a corto plazo (que se lo pregunten a la alcaldesa Carmena). Esto obliga a tener que priorizar, y a que unos temas pasen por delante de otros: en la cultura del activismo social esto no es necesario: todos caben en la calle, y una pancarta puede añadirse siempre a otras.

Pero no es sólo esto: además de la esperable oposición de los poderosos, se desencadena una hostilidad entre los indiferentes, y una decepción entre los propios, porque cada medida que se toma, tiende a molestar e irritar a otros no beneficiados: el agravio comparativo alimenta la hoguera a la que los poderosos echan gasolina.

El gobierno decente y la gestión eficiente precisa de competencias y actitudes diferentes, que tardan tiempo en consolidarse y requieren una buena articulación entre el plano político y el plano técnico. Esto se proyecta en una compleja relación colaborativa (no exenta de tensión) entre los políticos y los altos funcionarios y tecnoestructura institucional. 
  • El Partido Socialista, por historia y experiencia de gobierno tiene adquiridas estas competencias; pero adolece de ánimo regeneracionista, y una parte de su ser se ha adormecido en las dulces sábanas de los privilegios y comodidades del poder. 
  • Izquierda Unida ha podido acercarse a adquirir algunas habilidades en el ámbito de oposición parlamentaria (seguimiento de políticas) e incluso de participación subalterna en la gestión pública (fundamentalmente municipal); pero su proceso de desgaste interno y su adaptación darwiniana al papel de opositor eterno, complica el aprovechamiento de las competencias adquiridas en la historia reciente.

Vendría bien que los “podemitas” y fuerzas emergentes reflexionaran lo antes posible sobre el asunto; la idea de que hay funcionarios que se saben la parte técnica, y que lo más sencillo es darles confianza e iniciativa, no está mal como reclamo o como aperitivo; pero lo cierto es que esta articulación entre lo técnico y lo político es una de las tareas más difíciles, pues son lenguajes diferentes… y además, el gremialismo burocrático y la “casta de altos funcionarios” es un elemento a tener en cuenta en este matrimonio obligado.

No puedo aconsejar ningún sistema para acortar ciclos históricos; al final supongo que la experiencia la tiene que adquirir cada uno con sus propios errores.  Quizás sí que aconsejaría ampliar la flexibilidad doctrinal para analizar problemas complejos, y reforzar la autoridad y el poder de los cuadros que deban de gobernar, ya que van a tener que enfrentarse a decisiones duras.

Los problemas sociales son complejos, y siempre aparecen en el momento más inesperado, y en el peor contexto posible. ¿Prostitucion? No debería existir, pero existe y el debate de qué hacer es farragoso y nos mete en un callejón sin salida moral: no tiene arreglo, sólo apaño. ¿Drogas?; ¿Impuestos?; ¿Toros?; ¿Botellón?; …

Incluso algunas micro-medidas se vuelven contra las buenas intenciones al caer la noche: un banco en la calle, sirve para el descanso de ancianos por la tarde, pero se torna en la base de un grupo alegre de jóvenes que beben y cantan hasta la madrugada, para desesperación de los vecinos.

Y la autoridad y el poder para gobernar no debería darnos miedo, aunque vaya en contra de la cultura del activismo social (que tiene un importante componente de desconfianza en las instituciones y en la acción de los gobierno). Que se lo pregunten a Tsipras… que, se esté o no de acuerdo con su decisión del tercer memorandum, ha tenido la inteligencia y el acierto de combinar decisiones duras (dependientes del contexto) con la convocatoria tanto de consulta, como de abandono del poder para que la población dicte sentencia.

Que el diálogo y la participación no sean un obstáculo para decidir y gobernar (la llamada parálisis por el análisis); y que aquellos individuos que sean más bien tiernos, quieran que todo el mundo quede satisfecho, o que no sepan aguantar bien las paradojas, gestionar dilemas, o soportar las críticas de los amigos... que no se metan a función de gobierno, y sigan en el activismo social, que también hace mucha falta para cargar las pilas de los procesos de regeneración social.




miércoles, 22 de julio de 2015

¿Hasta donde ha podido llegar la corrupción en la medicina española?

Las noticias sobre patólogos que se aprovechan del laboratorio público procesando sus muestras de la práctica privada, o de traumatólogos que cobran por prótesis (algunas caducadas), alertan sobre la posibilidad de corrupción en la bata blanca... y no sólo en la corbata política o administrativa; y esto causa un gran escándalo y preocupación, porque la confianza en facultativos es esencial para la relación médico-paciente.​

El tema hay que tomárselo muy en serio, no tanto por el nivel de corrupción, sino por las consecuencias que puede tener, incluso si fuera en pequeñas dosis. Hagamos algunas reflexiones sobre el problema sociológico de la corrupción en colectivos...

En cualquier grupo o profesión, encontraremos siempre a unos pocos que son naturalmente corrompibles y/o corruptores. Afortunadamente, y también siempre, habrá otros pocos que son íntegros, bien por convicción, o bien por una aversión cerval al riesgo (de ser pillados). Lo fascinante (y puñetero), es cómo la gran campana de Gauss se va inclinando hacia el lado corrupto cuando faltan razones para ser virtuosos y sobran para ser fascinerosos; cuando el sesgo vicioso dura mucho tiempo se anquilosa y penetra en la cultura, y ahí las cosas se vuelven más difíciles, porque forma parte del paisaje y nadie parece notarlo. 

Fijaros ese pobre patólogo que vino trasladado al Gregorio Marañón, y se encuentra una exhibición de corrupción, con muestras de histoquímica encima de las mesas... todos sabían de que iba, y ni tomaban precauciones (corrupción como parte del paisaje). Supongo que cobrar en dinero o especie por prótesis puesta puede ser igual (¿incluso más aceptable?).  Quizás en ayuntamientos como Marbella en los tiempos gloriosos del pelotazo describían esta misma sensación de impunidad... 

El diagnóstico es éste... la terapéutica... cambiar los marcos institucionales, las reglas del juego, las penalizaciones, la vigilancia, y también buscar figuras ejemplares que rompan el silencio y la cultura viciada... Y aguantar varios años hasta sacar la ponzoña de la gente normal; el grupo de los corrompibles quedará ahí, pero solito y lo más aislado posible. 

Y hasta que la campana de Gauss se centre, o incluso (ojalá) se sesgue hacia el lado virtuoso (donde la gente se reencuentra con lo agradable que es la normalidad decente). 

Está en la naturaleza humana ser un poco malos; pero también está tanto ser un poco buenos, como muy inteligentes... Usemos pues la inteligencia... 

sábado, 18 de julio de 2015

ROBINSON CRUSOE Y VIERNES... ¿quién es Podemos y quién es el PSOE?

Dos intelectuales del Partido Socialista (Torres Mora y Díaz Cano), desde las siempre dispuestas páginas de El País (para estos oficios), practican el tradicional deporte de mirar con lupa a Podemos para sacarle todas las faltas; y en esta ocasión hay que reconocer que lo hacen con cierto ingenio y gracia, usando una metáfora de sobre Viernes descubriendo a Robinson Crusoe, ... 

"el encuentro se narra desde la perspectiva de Viernes. Un Viernes que para nada se siente “descubierto” por Robinson, sino más bien asombrado por la soberbia ceguera de su compañero de isla"

Viernes-PSOE mira al fatuo, bravucón e ignorante de Robinson-Podemos (que tiene en sus manos un poder inmerecido); y el artículo relata las sorpresas de los chicos de Podemos cuando se descubren con los problemas de ser políticos y hacer política, sin querer reconocer que lo son; y critica los términos auto-justificativos como aducir que no son políticos sino "activistas a tiempo completo", o que no forman parte de casta alguna, sino que son ciudadanos como los demás...


Veamos algún párrafo, para identificar donde la lupa anda distorsionada:

...el señor Echenique ha sido eurodiputado y es ahora parlamentario autonómico, y eso que él llama eufemísticamente “activista a tiempo completo”, es lo que la gente común ha llamado toda la vida un político. Tan descaradamente político, por cierto, que trata de ocultarlo en un intento que resultaría patético si no fuera tan tierno...

... En cuanto a lo de “buscar y ejecutar iniciativas que conduzcan a que todos vivamos un poco mejor” es lo que toda la vida de dios se ha llamado hacer política...

Hasta aquí, se entiende que el PSOE quiera reivindicar los mismos buenos sentimientos que los Podemitas; nada que objetar.

Pero ... se empiezan a salir por la curva de lo entusiasmados que se están poniendo los autores...

No queremos pensar en el pasmo que sufrirán los dirigentes de Podemos cuando “descubran” que los hospitales en los que ellos mismos nacieron, los centros educativos en los que estudiaron, o las infraestructuras por las que viajan, no surgieron por generación espontánea, sino que son el fruto del trabajo de unos “activistas a tiempo completo” que ellos, los dirigentes de Podemos, han decidido bautizar graciosamente como “la casta”.

Aquí se ve la desmesura habitual de aquellos que inauguran un tramo de autopista, un hospital, una escuela, un polideportivo, una universidad o un nuevo AVE... como si ellos mismos hubieran sudado la camiseta, acarreado vigas y vertido hormigón... o como si el dinero con el que se financiaron estas obras y servicios públicos hubiera salido de su bolsillo y de sus nobles sentimientos.

Si decimos que el Estado de Bienestar y el desarrollo económico y social se lo debemos a los políticos actuales, estaríamos construyendo un relato adanista y torticero. Otra forma más de contarnos un cuento para embellecer el ejercicio del poder.

Incluso, sin darnos cuenta, estaríamos dando alas a los que consideran que las realizaciones tangibles (y grandiosas) justifican la falta de democracia; ¿imaginan lo que pueden decir en este debate de hospitales los franquistas, en cuyo régimen se construyeron el 70% de las camas hospitalarias que hoy existen?

Y falta otra cosa; importante: en investigación social hay que comparar lo que se tiene con lo que se podría tener; es el "contrafactual"... ¿qué habría ocurrido si no hubiéramos seguido esta senda? Y aquí es donde aparece la responsabilidad de los partidos políticos tradicionales por haberse alejado de la gente normal, por haber practicado el faraonismo irresponsable y por haberse acercado a las amistades peligrosas.

O sea, que si Podemos se sorprende de lo complicada que es la política, bajo la mirada entre crítica y socarrona de los Socialistas, los Socialistas podrían sorprenderse de lo mucho que se han alejado de la gente común, y lo demasiado que se han ido dejando capturar por los demonios y enredos gremiales del poder.

¿Un ejemplo? Pongamos el de siempre: el PSOE se jacta de ser el creador del Sistema Nacional de Salud (antes parece que no hubo ni INP ni INSALUD, ni dada...). Y de establecer un sistema universal... del que se pueden escapar hacia el aseguramiento privado (con dinero público) unas élites llamadas funcionarios (MUFACE, MUGEJU, ISFAS); parece lógico que la aplicación de valores constitucionales y democráticos llevaría a pensar que LAS REGLAS SON PARA TODOS O PARA NADIE; y por lo tanto, que MUFACE A EXTINGUIR.

Pero ahí tenemos a la gran mayoría de sus señorías (diputados y senadores, mufacianos en buena proporción) de todos la gran mayoría de partidos (incluidos los socialistas), pareciéndoles muy bien esta aberración a la aplicación del principio de aseguramiento único y público.

Por lo tanto; menos aplicar la lupa distorsionada, y que Robinsones y Viernes se descubran mutuamente, y aprendan juntos a arreglar los problemas de la gente normal... y que la gente normal se espabile un poco, porque si no van a venir los piratas de siempre...


martes, 14 de julio de 2015

Politólogo-tertulianos: tan útiles para la Política, como los ornitólogos para los pájaros…¡ o menos!

Confieso: cada vez leo menos el periódico; y cada vez me aparto antes de las tertulias televisivas, particularmente las de debate vivo, hostil o dicharachero, donde se ninguna frase termina sin ser interrumpida por otro exabrupto.

Como soy benévolo y compasivo conmigo mismo, tiendo a creer que mi conducta es protectora para el funcionamiento de mi corteza cerebral; busca preservarme de la tontería y la distorsión, para mantener el equilibrio y la racionalidad.

Y es que los politólogos sobrevenidos, analistas de periódico, opinadores mediáticos,  tertulianos, y demás tropa generadora de opinión social, tienden a ser gente indolente, de costumbres acomodaticias, y que siguen la senda trazada sin pararse a pensar si el mundo que dicen describir coincide con sus análisis… aquello  de que “no permitas que la realidad estropee una buena noticia”.

No sé si me pasa sólo a mi… pero cuando un periódico trata de algo que conozco bien, siempre acabo diciendo… “no es esto, no es esto…” Lógicamente desconfío de aquello que me dicen y de lo cual no tengo contacto directo,

En las políticas públicas, en el gobierno de los países, en las decisiones colectivas donde es importante que se genere una opinión ilustrada para legitimar la acción social, es donde es más patente y peligrosa la ausencia de trabajo, de documentación, de análisis experto, de síntesis pedagógica, y de creación de espacios relevantes para la comunicación.

A veces sí que hay un montón de espacio disponible en los medios: véase la crisis de Grecia; ¿seguro que hemos estado bien informados de los contenidos reales de la negociación?; quizás un público experto que busca activamente información pueda formarse una idea propia más completa; pero el gran público no tiene ni este interés ni estas facilidades.

La indolencia les hace cambiar el estudio activo de los problemas por la pasiva recogida de información de agencias de noticias y otros medios de comunicación; y les hace substituir el juicio de la realidad, por los prejuicios ideológicos, o su hermano menor: confrontar con otros politólogos o tertulianos para ganar en el particular ring de audiencias o preeminencias profesionales.

Cuando menos cabría decir que son escasamente útiles para la función social a la que se supone deben su misión y valores. Decía el Nobel de física cuántica Richard Feynman: “Philosophers of science are as useful to science as are ornithologists to birdsLOS FILÓSOFOS DE LA CIENCIA SON TAN ÚTILES PARA LA CIENCIA COMO LOS ORNITÓLOGOS LO SON PARA LOS PÁJAROS

¿Así de inútiles… o más todavía? Pues me temo que no sólo son inútiles, sino que a través de la distorsión alteran la percepción de la realidad y desorientan a la opinión pública. O peor: cuando uno lee con atención los titulares de prensa u observa la cadencia e importancia de las noticias en un telediario, se da cuenta de la carga de manipulación que conllevan.

Mala salud la de los politologistas, periodistas, comunicadores o tertulianos; con excepciones honrosas, este gremio debe hacérselo mirar. Y cabría decir en mérito de los ornitólogos, que su amor por los pájaros tiende al conservacionismo (lo que obviamente les beneficia); no estoy tan seguro de si hay amor entre politólogistas y políticos, ni que la praxis de los primeros sea compasiva o reparadora para los segundos.

¿Será éste un mal de la sociedad moderna?... ¿o tendrá la culpa la maldita crisis?
No es por desanimar, pero atrévanse a leer lo que sigue… de 1807!!!

MEJOR NO LEER LA PRENSA
CARTA DE TOMAS JEFFERSON A JOHN NORVEL
(Localizada por Ricard Meneu, y difundida en su traducción para un club de amigos)
Nada de lo que hoy vemos en una revista merece crédito. El grado de falsedad a que llegan solamente lo perciben quienes por su situación pueden confrontar los hechos de que tienen conocimiento con los embustes lanzados a la circulación. Compadezco realmente a la inmensa mayoría de mis conciudadanos  que, leyendo las revistas, viven y mueren en la creencia de que se enteraron de lo que sucedía en el mundo de su tiempo. Añadiré que la persona que nunca pone la vista en un periódico está más informada que los que los leen, en la medida que se halla más cerca de la verdad quien nada sabe que el que tiene la mente ofuscada por falsedades y supercherías.

Podría iniciarse una reforma dividiendo las revistas en cuatro secciones: 
la primera, muy breve,  encabezada por los hechos ciertos,
la segunda por las probabilidades,
por las posibilidades la tercera
y la cuarta por los infundios.

Carta a John Norvell del 11 de junio de 1807:
(Dumbauld E (comp..) Jefferson. Sus escritos políticos. Ed. Diana. México 1965 )






miércoles, 8 de julio de 2015

Los "innovadores" se aprietan menos el cinturón: ¿son los sanitarios malpensados y lloricas?



Acaba de salir una de esas leyes que hablan un poco de todo; eso sí, el título es tan alambicado que no alienta a su lectura…

Ley Orgánica 6/2015, de 12 de junio, de modificación de la Ley Orgánica 8/1980, de 22 de septiembre, de financiación de las Comunidades Autónomas y de la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera.

Pero en estos tiempos la experiencia ya nos enseña a buscar en el articulado pequeñas cosas que sin embargo afectan mucho a nuestras vidas… aquí va lo que he encontrado:

1) Yo leo aquí que Hacienda del Gobierno de España se compromete a aportar liquidez específicamente para el gasto farmacéutico del Sistema Nacional de Salud:
Artículo 113. Creación del instrumento de apoyo a la sostenibilidad del gasto farmacéutico y sanitario.
1. Se crea un instrumento de apoyo a la sostenibilidad del gasto farmacéutico y sanitario de las Comunidades Autónomas, con vigencia durante 2015, salvo que por Acuerdo de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos se decida prorrogar este plazo.

2) Y aquí leo que este apoyo financiero garantiza que crezca hasta donde crezca el Producto Interior Bruto.
Artículo 114. Límites de gasto sanitario.
1. Cuando una Comunidad Autónoma se haya adherido a este instrumento la variación interanual, a ejercicio cerrado, del gasto farmacéutico, tanto hospitalario como en productos farmacéuticos y sanitarios por recetas médicas u orden de dispensación, y del gasto en productos sanitarios sin receta médica u orden de dispensación no podrá ser superior a la tasa de referencia de crecimiento del Producto Interior Bruto de medio plazo de la economía española prevista en el artículo 12.3 de la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de acuerdo con el último informe elaborado por el Ministerio de Economía y Competitividad y publicado en la Central de Información Económico-Financiera de las Administraciones Públicas.

3) También recuerdo que el Gobierno de España ha enviado hace poco a Bruselas su Actualización del Programa de Estabilidad, donde se compromete a bajar el Gasto Sanitario Público de un 6% del PIB a un 5,3% del PIB (en 2018).

Por lo tanto, si el gasto farmacéutico puede subir de forma acompasada con el PIB (con la ayuda financiera del Gobierno Central), pero el gasto total sanitario de las administraciones autonómicas debe decrecer 2.300 millones de euros anuales (2015, 2016 y 2017)… alguien va a tener que ajustarse el cinturón varios agujeros más para que otros no sufran merma ni se vean obligados a salir de su zona de confort.

Médicos, enfermeras y demás personal sanitario andan mosqueados por sus sueldos, su plantilla y sus condiciones de trabajo; será porque son mal pensados. Incluso algunos son tan perversos que llegan a pensar que los lobbies farmacéuticos tienen la mano tan larga que llegan a las mesas de las autoridades sanitarias,  e incluso que alcanzan a las de las autoridades económicas. Malos y absurdos pensamientos, posiblemente excusables por la desnutrición crónica que sufren en tiempos de penuria. Menos mal que hay mentes preclaras que guían la innovación con timón firme, caiga quien caiga, sin que los lamentos de la bata hagan temblar el pulso de la nave.


domingo, 21 de junio de 2015

Reflexiones sobre la renovación en la medicina y la salud pública


En 1910 se publicó el conocido informe dirigido por Abraham Flexner "Medical Education in the United States and Canada" que marcó la renovación profunda de la formación de los médicos en Estados Unidos, y de paso, creó las bases para la medicina moderna,
en la cual los hospitales pasan a ser instituciones que combinan asistencia, docencia e investigación, se establece la relación entre universidades y hospitales, y comienza el proceso de especialización y desarrollo clínico del saber médico a gran escala.

Este informe (ahora conocido como Informe Flexner) indujo al Consejo General de Educación y a la Fundación Rockefeller a patrocinar un cambio muy amplio y sostenido; desde la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, donde trabajaba Flexner, se pone en marcha la transición hacia el hospital moderno, con la colaboración de los cuatro "gigantes de la medicina": el internista Osler, el cirujano Halsted, el patólogo Welch, y el ginecólogo Kelly.  


Lo que menos se sabe es que a la vez que se producía esta profunda renovación de la medicina asistencial, se planteaba un cambio en el enfoque de la misma, fuertemente orientado a prevenir las enfermedades (permebilizar todo el currículo médico a las ideas preventivas);  la fundación Rockefeller además decidió activar programas sobre enfermedades transmisibles a nivel internacional (fiebre amarilla, malaria, anquilostomiasis...).

La primera universidad que apoya decididamente la creación de escuelas de salud pública es la propia Johns Hopkins con una fuerte inversión al inicio de 1916 que permite crear la Escuela de Higiene y Salud Pública, que pasa en muy poco tiempo a ser un modelo internacional para el fomento de la formación, investigación e intervención en protección de la salud, prevención de la enfermedad, y promoción de la salud.

Nuestra Escuela Nacional de Sanidad, nacida en 1924, junto a otras escuelas como la de Lisboa o la de Rennes, es el resultado de este poderoso movimiento de renovación y reorientación de la medicina.



Mi reflexión parte de haber dedicado 23 años de mi carrera profesional a la Escuela Nacional de Sanidad, de haber visitado varias veces la Universidad de Johns Hopkins, y de estar profundamente convencido de que el impulso renovador de Flexner debe reorientarse hacia un modelo más integrador de la medicina clínica, ya que el proceso de subespecialización en el que ha devenido se ha convertido en inmanejable por parte de los propios profesionales. 

Creo que tanto la medicina clínica como la salud pública tienen una excelente ocasión para renovarse, para generar una narrativa integradora y colaborativa. 

Lástima que en España estemos cada vez más fuera de este discurso de ideas y trasformaciones; desde luego la Salud Pública, incomprendida siempre, y abandonada especialmente en esta última década, no va a poder formar parte de este diálogo por puro olvido y depauperación.

La propia Escuela Nacional de Sanidad, que en 9 años cumplirá su centenario, posiblemente llegue a esa fecha, pero lo hará en tal nivel de desestructuración y abandono que será más un funeral que un festival. 

Es una pena que desde hace tanto tiempo no tengamos gobiernos que gobiernen con decencia e inteligencia y altura de miras.





viernes, 8 de mayo de 2015

POLÍTICOS VOLUBLES, EXTERNALIZACIÓN SANITARIA EN CUARENTENA… POCAS GANAS DE EVALUAR Y NINGUNA DE RECTIFICAR


Ahora nadie parece defender la externalización-privatización de servicios sanitarios… curiosos cambios que producen las elecciones en los agentes políticos y sociales… hagamos una breve reflexión sobre preferencias de la política en ausencia de evaluación de las políticas-



La necesaria evaluación de las políticas para generar conocimiento e iluminar el buen gobierno.

Lo malo de los debates entre decisores políticos es que suelen substanciarse sin argumentación técnica. Son como preferencias y fobias que hacen que algunos problemas y soluciones suban y bajen sin que nadie acabe al final sabiendo bien porqué; como las modas.

A diferencia de los ensayos científicos, donde la validez, fiabilidad y replicabilidad ayudan a fijar el conocimiento basado en pruebas (evidencia), los experimentos naturales no pueden ser objeto de este mismo modelo, ni se benefician de similar certidumbre. Saber si un antibiótico funciona o no para un tipo de micro-organismos es laborioso pero posible; saber si una política como la colaboración público-privada en sanidad, o la externalización de servicios,  aportan efectividad, calidad, seguridad, equidad y eficiencia social… esto es mucho más difícil.

Difícil, sí; pero no imposible. Pero para hacerlo se precisa querer y actuar.

  • ·         ¿Querer evaluar?... “EVALUAR NO ES DE COMPAÑEROS, como dice el aforismo”; Meneu habla de que España somos expertos en “experimentos a prueba de fallos” para referirse a iniciativas que emprenden las autoridades, que ilusionan a los políticos, que son defendidas como señas de identidad (modelo Alzira, modelo Madrid, modelo Kaiser, modelo… ) y que si se demostrara que no funcionan (o que no producen los pretendidos milagros) se vendría abajo el castillo de naipes que se ha montado encima. Por lo tanto las instituciones no pueden permitir que se sepa que no funcionan… a prueba de fallo.

  • ·         ¿Actuar para evaluar?... significa que para saber si una política o modelo funciona, hay que hacer algo más que no ocultar información o no mirar; hay que buscar medios para comparar, diseños evaluativos y con frecuencia información que no se recoge regularmente; ¡ah!, y encargar a expertos que lo hagan, dándoles un espacio de autonomía y libertad de cátedra, acceso a información, recursos para investigar y tiempo razonable. A veces se necesita incluso diseñar la evaluación a la vez que las políticas… porque hay que monitorizar los cambios antes y después…


Sin embargo resulta esencial la investigación evaluativa de las políticas públicas: porque es la única forma de generar conocimiento y escalar por la dura cuesta de la validez en ciencias políticas y sociales. En su ausencia todo se vuelve opinable, y los debates giran hacia el tertulianismo; cuando falta la evidencia se puede uno aproximar al conocimiento heurístico también a través de los expertos y los consensos; pero con demasiada frecuencia los sillones son capturados por expertos multiuso, cortesanos de políticos o grandes compañías; y casi es peor el remedio que la enfermedad.

En nuestro medio son muy amplios los costes de interferencia política (politización de la gestión y de la profesión) y los costes de influencia de agentes económicos en las decisiones colectivas (lobby, cohecho y puerta giratoria). Además, para que se puedan investigar y evaluar políticas hace falta una infraestructura científica: no muy cara ni numerosa, pero sí suficiente, con medios, información y autonomía de pensamiento. Y obviamente, su inexistencia fáctica ayuda a aplicar elegantemente en precitado aforismo de “evaluar no es de compañeros”.

Esto nos lleva lamentablemente a modelos de debate tipo “sálvame” de Telecinco, donde supuestos expertos fajados en subir la voz cuando falta información o en descalificar al adversario cuando no hay evidencia, ocupan el espacio colectivo produciendo un ruido que nos impide pensar… y también que objetivamente bloquea el avance y mejora de los importantes problemas que tenemos encima de la mesa.

El caso de las políticas de colaboración público-privada

Tras varias legislaturas muy duras con el debate de la externalización de servicios, particularmente en las CCAA de Madrid y Valencia, ocurren varios fenómenos curiosos y contradictorios que condicionan un cambio de ciclo…

  • En Madrid, la marea blanca presionó contra la externalización; de manera muy fuerte; no sabemos si la presión fue suficiente para vencer una coalición tan potente entre políticos del PP de Madrid totalmente entregados a sacar de la espera pública a 6 hospitales, en coalición con grupos empresariales y bancos muy comprometidos en la operación financiera. Formalmente fue una sentencia lo que lo paralizó, basada en la forma chapucera e ilegal con la que se condujo el proceso (habría que reflexionar sobre las razones de tanta mediocridad en los cargos técnicos de confianza que no saben hacer bien ni siquiera las maldades más básicas que les encargan). Y la proximidad electoral hizo inviable volver a intentarlo…
  • En  Valencia creo que lo que ocurrió fue el resultado de la desmesura; no sólo en la corrupción, sino en el ocultamiento de información… acabamos de ver cómo la Unión Europea ha estrenado la acción de multa por falsear estadísticas, precisamente por los engaños de la sanidad valenciana. La fuga hacia adelante lleva a crear un universo irreal, donde lo único claro es el cortoplacismo y el “coge el dinero y corre”. En realidad en Valencia hubo un colapso institucional y social, más que un fallo de modelos.


Curiosamente, el recurso más serio contra la externalización, promovido por senadores del PSOE ante el Tribunal Constitucional acaba de naufragar hace pocos días. Cosa lógica por dos razones: porque la Ley 15/1997 de nuevas formas de gestión hizo una habilitación atolondrada y desmesurada, que fue usada por los desmanteladores de la sanidad pública para meter el negocio en el Sistema Nacional de Salud; y porque los jueces del constitucional no parece que tengan muchas ganas de complicarse la vida con dilemas, y se lo pasan a los legisladores…

Y ahora… ante las elecciones autonómicas y municipales de 24 de mayo, resulta que nadie defiende la externalización, ni la de bata blanca (PPP) ni la de bata gris (PFI); la candidata del PP en Madrid, Cifuentes, dice que las empresas públicas de los 6 hospitales con PFI las incorporará a la gestión directa; Ciudadanos quiere incluso revertir los cuatro PPP; el resto de los partidos… exige el cumplimiento de contratos, la auditoría y la renegociación.

No es extraño el abatimiento de los empresarios: no sólo por la posible derrota electoral de sus políticos preferidos; sino por la “traición” pre-electoral de los suyos, que deja un erial donde será impracticable una extensión del modelo que no contradiga de forma expresar las promesas electorales (y los votantes están mucho más suspicaces ahora de los incumplimientos palmarios de promesas).

Los empresarios del Círculo de Sanidad expresaban con abatimiento y estupor este abandono en tropel de la colaboración público privada: “está demasiado ideologizado… esa politización ha generado un estado de opinión que exige un rearme moral por parte del tejido empresarial que contrata con la Administración… la externalización de servicios no es ni buena ni mala, es una solución útil… está cada vez está más presente en las tendencias normativas de los principales países europeos

Aunque de manera rústica (ideología, politización…) expresan de forma clara su disgusto tanto por la estampida de los políticos que les acompañaban, como por la falta de argumentación, que no sólo genera incertidumbre, sino que afianza el riesgo regulatorio y la inseguridad jurídica con la que los empresarios desean contar en sus relaciones con la administración. Quizás habría que decirles que el que a hierro mata a hierro muere… pero esto sería un poco cruel. En todo caso, saquemos como lección que la relación entre instituciones y empresas, al ser necesaria, debe basarse en principios de buen gobierno.

Y de cara al futuro, para que todos nos llevemos bien, exista seguridad jurídica y se tomen decisiones con argumentos de efectividad, calidad, seguridad, eficiencia, desde el conocimiento, y no desde los intereses o las ocurrencias, toca hacer dos cosas:

a) Modificar las leyes que permiten la piratería y recompensan conductas aventureras y corsarias, y cambiarlas por otras que promuevan la justa relación contractual entre las autoridades públicas y las empresas privadas: un ejemplo… no parece razonable que una simple mayoría de gobierno pueda hipotecar inversiones para la siguiente generación o dejar los suministros o servicios (luz, mantenimiento, etc.) vinculados por diez o más años a una empresa. ¿Qué tal si para estas hipotecas de futuro se pidiera mayoría cualificada, o hubiera un arbitraje externo sobre el valor añadido de la externalización?

b) Crear infraestructura de investigación y evaluación de políticas públicas, independiente y legitimada, con recursos y con encargos de evaluar lo que se hace o lo que se ha hecho; y para ello el famoso principio de la transparencia: 

QUE TODA INFORMACIÓN GENERADA CON DINERO PÚBLICO SEA DE DOMINIO PÚBLICO… salvo que afecte a la privacidad de las personas (pacientes en nuestro caso)… Y SIEMPRE CON LA CARGA DE LA PRUEBA RECAYENDO EN QUIEN PROPONE VELAR LA INFORMACION.