sábado, 29 de agosto de 2015

PROYECTO DE REAL DECRETO DE UNIDADES DE GESTIÓN CLÍNICA: Por favor, re-escribanlo por completo, o mejor, guárdenselo en ese gran cajón que hay en todo Ministerio.


Hoy he tenido el valor post-vacacional de leerme un documento  al que le tenía pavor, pues sospechaba que me iba a desagradar profundamente...  

Me refiero al  "Proyecto de Real Decreto RD/ /2015 por el que se fijan las bases para la implantación de las Unidades de Gestión Clínica en el ámbito de los Servicios de Salud" http://www.msssi.gob.es/normativa/docs/Rdgestionclinica.pdf

En realidad, todo lo que rodea a esto de la "Gestión Clínica" parece que está gafado; como he dicho en otra ocasión, quizás habría que cambiarle el nombre...

Aclaro primero mi perspectiva: llevo desde 1995 desarrollando programas formativos de dirección médica y gestión clínica; he participado en varios proyectos de investigación y redes, el último que revisa el resultado de casi 20 años de trabajo para integrar las culturas clínica y de gestión en Europa; me dedico a leer y estudiar trabajos de ciencias de la organización y la gestión, para intentar incorporar nuevas ideas y métodos en la sanidad...

Y soy consciente de que tenemos entre las manos un cóctel explosivo: expansión del conocimiento, subespecialización de servicios y fragmentación del proceso asistencial, gran dificultad de coordinación, pacientes ancianos, pluripatológicos y frágiles, costes en rápida expansión, conflictos de interés y falta de políticas profesionales para alinear las visiones de ciudadanos, políticos, gestores, profesionales y pacientes.

La paradoja: ¿puede existir una medicina moderna, cara, que aplique técnicas diagnósticas portentosas y excelentes procedimientos terapéuticos... y que sin embargo practique mala medicina (desde la perspectiva de la "experiencia del paciente" y del cambio en el curso natural de la enfermedad).

De esto va la gestión clínica...

Trascribiré dos definiciones...  esta de Juanjo Rodríguez Sendín, el presidente de la Organización Médica Colegial

       "... La gestión clínica, tal y como la entendemos, trata de fomentar la buena y sensata medicina de siempre, en un contexto de expansión del conocimiento y las tecnologías, y de dominio del envejecimiento y la cronicidad...

       Y para la gestión de los “micro-sistemas” clínicos, de lo esencial, se precisa cambiar la organización y funcionamiento de los centros sanitarios, combinando una cesión real de poder, autonomía y capacidad de auto-organización a los profesionales, con sistemas efectivos y trasparentes de rendición de cuentas.

       Y en este contexto es donde mejor se pueden conciliar el interés de los pacientes, el respeto a la evidencia científica, el compromiso social, el prestigio profesional y la responsabilidad por la sostenibilidad interna de los sistemas públicos de salud..."

Rodríguez-Sendín JJ. Una sanidad internamente sostenible (tribuna de opinión). El País, 21 enero 2014. Disponible en: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/01/17/actualidad/1389971100_643613.html

Otra de Luis Ángel Oteo y mía, en términos de teoría de organización...

Es el Buen Gobierno sanitario que se desarrolla fomentando el profesionalismo,  reforzando el papel de las unidades asistenciales y del trabajo por procesos, para mejorar los resultados en salud de pacientes y población en el contexto de los recursos asignados.

De esto se habla en el mundo desarrollado cuando se habla de CLINICAL MANAGEMENT, o de CLINICAL GOVERNANCE... 

Aquí en España tanto tecnicismo médico aburre; nos gustan más las burocratadas (venga a hacer decretos), el Juego de Tronos (¿qué servicio reinará?), la lucha de castas tipo Señor de los Anillos (médicos, enfermeras?... elfos, humanos, enanos...?), etc. 

Y el uso de este nuevo término de moda, como objeto arrojadizo entre colegios, sindicatos, partidos, especialidades, niveles asistenciales,....

No es esto; no es esto... Pero, ¿qué podemos hacer desde el mundo académico contra la pulsión a romper los botes salvavidas que van apareciendo?

Pues este proyecto de Real Decreto viene a añadir entropía y tontería al estéril debate en curso.

Confieso que me puse a leerlo; con tres rotuladores-iluminadores:
  • a) uso un color que resalta los artículos que no dicen nada y son totalmente prescindibles, bien por falta de competencia para que la norma se aplique, bien por ser una tautología o trivialidad semántica... pongo un ejemplo de duda cartesiana que me recuerda al lenguaje de Rajoy:


Podrá o no establecerse, en la normativa autonómica de desarrollo, que el acceso a estos incentivos pueda quedar condicionado al cumplimiento de los objetivos económicos fijados en el Acuerdo de gestión clínica.

y otro de trivialidad...

Las Unidades de Gestión clínica actuarán con sometimiento pleno al ordenamiento jurídico de general aplicación a los centros e instituciones sanitarias. (!que decepción para los que pensaban que las Unidades iban a poder actuar fuera de la legalidad!)

  • b) Con otro color señalo los contenidos que no pueden aplicarse con seguridad jurídica, porque no definen qué significan ni cómo se aplican... si fuera un texto académico les pediría la cita que lo avale; al ser una norma, o bien es autoexplicativa, o debe remitir a otra norma que de la clave de comprensión y de aplicación; pongo otro ejemplito...


Artículo 15. Evaluación de cumplimiento y desempeño individual
1. En el desarrollo del presente real decreto se fijarán los principios y el procedimiento de evaluación del cumplimiento de los objetivos individuales pactados, así como del desempeño de cada profesional. Este procedimiento se inspirará en los principios de publicidad, transparencia, equidad, imparcialidad y objetividad

Suenan bien estos principios, pero ¿cómo se traducen para su aplicación?; así formulados son simple retórica irrelevante.

  • c) El tercer rotulador es para lo incorrecto, injustificado, y erróneo; cosas que no están ni basadas en la evidencia, ni argumentadas, ni justificadas... sería interminable citar mis desencuentros... 


Y además, en su conjunto, tienden a señalar un camino que juzgo altamente inapropiado; es la senda exactamente contraria a la que marcó como ejemplo paradigmático el Hospital Clínico de Barcelona... la trasformación integral del conjunto del hospital en una institución basada en Áreas de Gestión Clínica... lo mismo que los Poles Cliniques franceses, los Clinical Directorates del norte de europa, y otras experiencias de rediseño de los hospitales basándolos en los micro-sistemas clínicos.

El modelo que dibuja es un "entro-salgo" trufado de lenguaje entre gerencialista y burocrático... puedes entrar y salir porque es voluntario, puedes subir y bajar unos presuntos niveles de autonomía, puedes ganar más dinero o no, pueden crearse porque lo digan los jefes o porque lo pida la bata...

No sirve para nada; lo aseguro; y estropea la ruta necesaria para hacer bien las cosas.

Aprovecho para aclarar que los 20 años de experiencia que llevamos en la Escuela Nacional de Sanidad con estos temas de la Gestión Clínica no han servido para asesorar al Ministerio de Sanidad... porque nunca nos lo ha pedido; y eso que una de nuestras funciones es la del apoyo científico-técnico a las administraciones central y autonómica en el ámbito de la salud pública y la administración y gestión de los servicios sanitarios (ojo, en 20 años ha habido "ministerios" de los dos partidos mayoritarios).


CONCLUSIÓN (dolorosa): 
  • Visto el documento en su conjunto, coloreado ferozmente  en todos sus capítulos con los tres rotuladores, pido fervientemente que siga la ruta del cajón archivador, y que la iniciativa decaiga.
  • Visto el debate general sobre la Gestión Clínica, lo que me dan ganas es de que se pare el mundo y bajarme...



martes, 25 de agosto de 2015

Difícil pasar de la indignación al poder. Más difícil pasar del activismo social a gobernar con eficiencia


Las nuevas fuerzas progresistas emergentes ya probaron el amargo cáliz de pasar de la movilización en la calle, a articular candidaturas electorales municipales y autonómicas. 

Muchos miran desilusionados lo que aparentemente es una batalla interna por el poder, con marrullerías que recuerdan a los partidos tradicionales, incluidos los resabios del “centralismo democrático” y otras formas de minimización del acceso a la dirección y las cuotas de poder de las minorías.

Pero… en esta decepción hay mucha ingenuidad; la actividad política tiene características especialmente adversariales y competitivas. 

A diferencia de otros mundos más colaborativos (creación, investigación, ocio, etc.) donde se dan los juegos de “suma positiva” (gano yo, ganas tú y ganamos más juntos que cada uno por su lado), en la política el juego es de “suma cero”, donde lo que gana uno (un puesto directivo, un escaño, un gobierno) lo pierde necesariamente otro. Por esto sólo en condiciones de gravísimos problemas (atentados, catástrofes, riesgos para la democracia y las reglas del juego,…) se producen reacciones de suma positiva entre los políticos (y ello de forma temporal e inestable).

Pues ahora toca otro trago amargo: participar en el gobierno de ciudades (o Comunidades Autónomas en su caso), conlleva un “cambio de chip”: la cultura del activismo social puede ser condición necesaria para vigorizar y “empoderar” un proyecto y un programa de trasformación social, pero es totalmente insuficiente para las labores cotidianas de gobierno y gestión. 

La razón es bien sencilla: en la función de gobierno el decisor se enfrenta a recursos escasos y a restricciones de la senda institucional (la llamada dependencia de senda), que no pueden modificarse a corto plazo (que se lo pregunten a la alcaldesa Carmena). Esto obliga a tener que priorizar, y a que unos temas pasen por delante de otros: en la cultura del activismo social esto no es necesario: todos caben en la calle, y una pancarta puede añadirse siempre a otras.

Pero no es sólo esto: además de la esperable oposición de los poderosos, se desencadena una hostilidad entre los indiferentes, y una decepción entre los propios, porque cada medida que se toma, tiende a molestar e irritar a otros no beneficiados: el agravio comparativo alimenta la hoguera a la que los poderosos echan gasolina.

El gobierno decente y la gestión eficiente precisa de competencias y actitudes diferentes, que tardan tiempo en consolidarse y requieren una buena articulación entre el plano político y el plano técnico. Esto se proyecta en una compleja relación colaborativa (no exenta de tensión) entre los políticos y los altos funcionarios y tecnoestructura institucional. 
  • El Partido Socialista, por historia y experiencia de gobierno tiene adquiridas estas competencias; pero adolece de ánimo regeneracionista, y una parte de su ser se ha adormecido en las dulces sábanas de los privilegios y comodidades del poder. 
  • Izquierda Unida ha podido acercarse a adquirir algunas habilidades en el ámbito de oposición parlamentaria (seguimiento de políticas) e incluso de participación subalterna en la gestión pública (fundamentalmente municipal); pero su proceso de desgaste interno y su adaptación darwiniana al papel de opositor eterno, complica el aprovechamiento de las competencias adquiridas en la historia reciente.

Vendría bien que los “podemitas” y fuerzas emergentes reflexionaran lo antes posible sobre el asunto; la idea de que hay funcionarios que se saben la parte técnica, y que lo más sencillo es darles confianza e iniciativa, no está mal como reclamo o como aperitivo; pero lo cierto es que esta articulación entre lo técnico y lo político es una de las tareas más difíciles, pues son lenguajes diferentes… y además, el gremialismo burocrático y la “casta de altos funcionarios” es un elemento a tener en cuenta en este matrimonio obligado.

No puedo aconsejar ningún sistema para acortar ciclos históricos; al final supongo que la experiencia la tiene que adquirir cada uno con sus propios errores.  Quizás sí que aconsejaría ampliar la flexibilidad doctrinal para analizar problemas complejos, y reforzar la autoridad y el poder de los cuadros que deban de gobernar, ya que van a tener que enfrentarse a decisiones duras.

Los problemas sociales son complejos, y siempre aparecen en el momento más inesperado, y en el peor contexto posible. ¿Prostitucion? No debería existir, pero existe y el debate de qué hacer es farragoso y nos mete en un callejón sin salida moral: no tiene arreglo, sólo apaño. ¿Drogas?; ¿Impuestos?; ¿Toros?; ¿Botellón?; …

Incluso algunas micro-medidas se vuelven contra las buenas intenciones al caer la noche: un banco en la calle, sirve para el descanso de ancianos por la tarde, pero se torna en la base de un grupo alegre de jóvenes que beben y cantan hasta la madrugada, para desesperación de los vecinos.

Y la autoridad y el poder para gobernar no debería darnos miedo, aunque vaya en contra de la cultura del activismo social (que tiene un importante componente de desconfianza en las instituciones y en la acción de los gobierno). Que se lo pregunten a Tsipras… que, se esté o no de acuerdo con su decisión del tercer memorandum, ha tenido la inteligencia y el acierto de combinar decisiones duras (dependientes del contexto) con la convocatoria tanto de consulta, como de abandono del poder para que la población dicte sentencia.

Que el diálogo y la participación no sean un obstáculo para decidir y gobernar (la llamada parálisis por el análisis); y que aquellos individuos que sean más bien tiernos, quieran que todo el mundo quede satisfecho, o que no sepan aguantar bien las paradojas, gestionar dilemas, o soportar las críticas de los amigos... que no se metan a función de gobierno, y sigan en el activismo social, que también hace mucha falta para cargar las pilas de los procesos de regeneración social.




miércoles, 22 de julio de 2015

¿Hasta donde ha podido llegar la corrupción en la medicina española?

Las noticias sobre patólogos que se aprovechan del laboratorio público procesando sus muestras de la práctica privada, o de traumatólogos que cobran por prótesis (algunas caducadas), alertan sobre la posibilidad de corrupción en la bata blanca... y no sólo en la corbata política o administrativa; y esto causa un gran escándalo y preocupación, porque la confianza en facultativos es esencial para la relación médico-paciente.​

El tema hay que tomárselo muy en serio, no tanto por el nivel de corrupción, sino por las consecuencias que puede tener, incluso si fuera en pequeñas dosis. Hagamos algunas reflexiones sobre el problema sociológico de la corrupción en colectivos...

En cualquier grupo o profesión, encontraremos siempre a unos pocos que son naturalmente corrompibles y/o corruptores. Afortunadamente, y también siempre, habrá otros pocos que son íntegros, bien por convicción, o bien por una aversión cerval al riesgo (de ser pillados). Lo fascinante (y puñetero), es cómo la gran campana de Gauss se va inclinando hacia el lado corrupto cuando faltan razones para ser virtuosos y sobran para ser fascinerosos; cuando el sesgo vicioso dura mucho tiempo se anquilosa y penetra en la cultura, y ahí las cosas se vuelven más difíciles, porque forma parte del paisaje y nadie parece notarlo. 

Fijaros ese pobre patólogo que vino trasladado al Gregorio Marañón, y se encuentra una exhibición de corrupción, con muestras de histoquímica encima de las mesas... todos sabían de que iba, y ni tomaban precauciones (corrupción como parte del paisaje). Supongo que cobrar en dinero o especie por prótesis puesta puede ser igual (¿incluso más aceptable?).  Quizás en ayuntamientos como Marbella en los tiempos gloriosos del pelotazo describían esta misma sensación de impunidad... 

El diagnóstico es éste... la terapéutica... cambiar los marcos institucionales, las reglas del juego, las penalizaciones, la vigilancia, y también buscar figuras ejemplares que rompan el silencio y la cultura viciada... Y aguantar varios años hasta sacar la ponzoña de la gente normal; el grupo de los corrompibles quedará ahí, pero solito y lo más aislado posible. 

Y hasta que la campana de Gauss se centre, o incluso (ojalá) se sesgue hacia el lado virtuoso (donde la gente se reencuentra con lo agradable que es la normalidad decente). 

Está en la naturaleza humana ser un poco malos; pero también está tanto ser un poco buenos, como muy inteligentes... Usemos pues la inteligencia... 

sábado, 18 de julio de 2015

ROBINSON CRUSOE Y VIERNES... ¿quién es Podemos y quién es el PSOE?

Dos intelectuales del Partido Socialista (Torres Mora y Díaz Cano), desde las siempre dispuestas páginas de El País (para estos oficios), practican el tradicional deporte de mirar con lupa a Podemos para sacarle todas las faltas; y en esta ocasión hay que reconocer que lo hacen con cierto ingenio y gracia, usando una metáfora de sobre Viernes descubriendo a Robinson Crusoe, ... 

"el encuentro se narra desde la perspectiva de Viernes. Un Viernes que para nada se siente “descubierto” por Robinson, sino más bien asombrado por la soberbia ceguera de su compañero de isla"

Viernes-PSOE mira al fatuo, bravucón e ignorante de Robinson-Podemos (que tiene en sus manos un poder inmerecido); y el artículo relata las sorpresas de los chicos de Podemos cuando se descubren con los problemas de ser políticos y hacer política, sin querer reconocer que lo son; y critica los términos auto-justificativos como aducir que no son políticos sino "activistas a tiempo completo", o que no forman parte de casta alguna, sino que son ciudadanos como los demás...


Veamos algún párrafo, para identificar donde la lupa anda distorsionada:

...el señor Echenique ha sido eurodiputado y es ahora parlamentario autonómico, y eso que él llama eufemísticamente “activista a tiempo completo”, es lo que la gente común ha llamado toda la vida un político. Tan descaradamente político, por cierto, que trata de ocultarlo en un intento que resultaría patético si no fuera tan tierno...

... En cuanto a lo de “buscar y ejecutar iniciativas que conduzcan a que todos vivamos un poco mejor” es lo que toda la vida de dios se ha llamado hacer política...

Hasta aquí, se entiende que el PSOE quiera reivindicar los mismos buenos sentimientos que los Podemitas; nada que objetar.

Pero ... se empiezan a salir por la curva de lo entusiasmados que se están poniendo los autores...

No queremos pensar en el pasmo que sufrirán los dirigentes de Podemos cuando “descubran” que los hospitales en los que ellos mismos nacieron, los centros educativos en los que estudiaron, o las infraestructuras por las que viajan, no surgieron por generación espontánea, sino que son el fruto del trabajo de unos “activistas a tiempo completo” que ellos, los dirigentes de Podemos, han decidido bautizar graciosamente como “la casta”.

Aquí se ve la desmesura habitual de aquellos que inauguran un tramo de autopista, un hospital, una escuela, un polideportivo, una universidad o un nuevo AVE... como si ellos mismos hubieran sudado la camiseta, acarreado vigas y vertido hormigón... o como si el dinero con el que se financiaron estas obras y servicios públicos hubiera salido de su bolsillo y de sus nobles sentimientos.

Si decimos que el Estado de Bienestar y el desarrollo económico y social se lo debemos a los políticos actuales, estaríamos construyendo un relato adanista y torticero. Otra forma más de contarnos un cuento para embellecer el ejercicio del poder.

Incluso, sin darnos cuenta, estaríamos dando alas a los que consideran que las realizaciones tangibles (y grandiosas) justifican la falta de democracia; ¿imaginan lo que pueden decir en este debate de hospitales los franquistas, en cuyo régimen se construyeron el 70% de las camas hospitalarias que hoy existen?

Y falta otra cosa; importante: en investigación social hay que comparar lo que se tiene con lo que se podría tener; es el "contrafactual"... ¿qué habría ocurrido si no hubiéramos seguido esta senda? Y aquí es donde aparece la responsabilidad de los partidos políticos tradicionales por haberse alejado de la gente normal, por haber practicado el faraonismo irresponsable y por haberse acercado a las amistades peligrosas.

O sea, que si Podemos se sorprende de lo complicada que es la política, bajo la mirada entre crítica y socarrona de los Socialistas, los Socialistas podrían sorprenderse de lo mucho que se han alejado de la gente común, y lo demasiado que se han ido dejando capturar por los demonios y enredos gremiales del poder.

¿Un ejemplo? Pongamos el de siempre: el PSOE se jacta de ser el creador del Sistema Nacional de Salud (antes parece que no hubo ni INP ni INSALUD, ni dada...). Y de establecer un sistema universal... del que se pueden escapar hacia el aseguramiento privado (con dinero público) unas élites llamadas funcionarios (MUFACE, MUGEJU, ISFAS); parece lógico que la aplicación de valores constitucionales y democráticos llevaría a pensar que LAS REGLAS SON PARA TODOS O PARA NADIE; y por lo tanto, que MUFACE A EXTINGUIR.

Pero ahí tenemos a la gran mayoría de sus señorías (diputados y senadores, mufacianos en buena proporción) de todos la gran mayoría de partidos (incluidos los socialistas), pareciéndoles muy bien esta aberración a la aplicación del principio de aseguramiento único y público.

Por lo tanto; menos aplicar la lupa distorsionada, y que Robinsones y Viernes se descubran mutuamente, y aprendan juntos a arreglar los problemas de la gente normal... y que la gente normal se espabile un poco, porque si no van a venir los piratas de siempre...


martes, 14 de julio de 2015

Politólogo-tertulianos: tan útiles para la Política, como los ornitólogos para los pájaros…¡ o menos!

Confieso: cada vez leo menos el periódico; y cada vez me aparto antes de las tertulias televisivas, particularmente las de debate vivo, hostil o dicharachero, donde se ninguna frase termina sin ser interrumpida por otro exabrupto.

Como soy benévolo y compasivo conmigo mismo, tiendo a creer que mi conducta es protectora para el funcionamiento de mi corteza cerebral; busca preservarme de la tontería y la distorsión, para mantener el equilibrio y la racionalidad.

Y es que los politólogos sobrevenidos, analistas de periódico, opinadores mediáticos,  tertulianos, y demás tropa generadora de opinión social, tienden a ser gente indolente, de costumbres acomodaticias, y que siguen la senda trazada sin pararse a pensar si el mundo que dicen describir coincide con sus análisis… aquello  de que “no permitas que la realidad estropee una buena noticia”.

No sé si me pasa sólo a mi… pero cuando un periódico trata de algo que conozco bien, siempre acabo diciendo… “no es esto, no es esto…” Lógicamente desconfío de aquello que me dicen y de lo cual no tengo contacto directo,

En las políticas públicas, en el gobierno de los países, en las decisiones colectivas donde es importante que se genere una opinión ilustrada para legitimar la acción social, es donde es más patente y peligrosa la ausencia de trabajo, de documentación, de análisis experto, de síntesis pedagógica, y de creación de espacios relevantes para la comunicación.

A veces sí que hay un montón de espacio disponible en los medios: véase la crisis de Grecia; ¿seguro que hemos estado bien informados de los contenidos reales de la negociación?; quizás un público experto que busca activamente información pueda formarse una idea propia más completa; pero el gran público no tiene ni este interés ni estas facilidades.

La indolencia les hace cambiar el estudio activo de los problemas por la pasiva recogida de información de agencias de noticias y otros medios de comunicación; y les hace substituir el juicio de la realidad, por los prejuicios ideológicos, o su hermano menor: confrontar con otros politólogos o tertulianos para ganar en el particular ring de audiencias o preeminencias profesionales.

Cuando menos cabría decir que son escasamente útiles para la función social a la que se supone deben su misión y valores. Decía el Nobel de física cuántica Richard Feynman: “Philosophers of science are as useful to science as are ornithologists to birdsLOS FILÓSOFOS DE LA CIENCIA SON TAN ÚTILES PARA LA CIENCIA COMO LOS ORNITÓLOGOS LO SON PARA LOS PÁJAROS

¿Así de inútiles… o más todavía? Pues me temo que no sólo son inútiles, sino que a través de la distorsión alteran la percepción de la realidad y desorientan a la opinión pública. O peor: cuando uno lee con atención los titulares de prensa u observa la cadencia e importancia de las noticias en un telediario, se da cuenta de la carga de manipulación que conllevan.

Mala salud la de los politologistas, periodistas, comunicadores o tertulianos; con excepciones honrosas, este gremio debe hacérselo mirar. Y cabría decir en mérito de los ornitólogos, que su amor por los pájaros tiende al conservacionismo (lo que obviamente les beneficia); no estoy tan seguro de si hay amor entre politólogistas y políticos, ni que la praxis de los primeros sea compasiva o reparadora para los segundos.

¿Será éste un mal de la sociedad moderna?... ¿o tendrá la culpa la maldita crisis?
No es por desanimar, pero atrévanse a leer lo que sigue… de 1807!!!

MEJOR NO LEER LA PRENSA
CARTA DE TOMAS JEFFERSON A JOHN NORVEL
(Localizada por Ricard Meneu, y difundida en su traducción para un club de amigos)
Nada de lo que hoy vemos en una revista merece crédito. El grado de falsedad a que llegan solamente lo perciben quienes por su situación pueden confrontar los hechos de que tienen conocimiento con los embustes lanzados a la circulación. Compadezco realmente a la inmensa mayoría de mis conciudadanos  que, leyendo las revistas, viven y mueren en la creencia de que se enteraron de lo que sucedía en el mundo de su tiempo. Añadiré que la persona que nunca pone la vista en un periódico está más informada que los que los leen, en la medida que se halla más cerca de la verdad quien nada sabe que el que tiene la mente ofuscada por falsedades y supercherías.

Podría iniciarse una reforma dividiendo las revistas en cuatro secciones: 
la primera, muy breve,  encabezada por los hechos ciertos,
la segunda por las probabilidades,
por las posibilidades la tercera
y la cuarta por los infundios.

Carta a John Norvell del 11 de junio de 1807:
(Dumbauld E (comp..) Jefferson. Sus escritos políticos. Ed. Diana. México 1965 )






miércoles, 8 de julio de 2015

Los "innovadores" se aprietan menos el cinturón: ¿son los sanitarios malpensados y lloricas?



Acaba de salir una de esas leyes que hablan un poco de todo; eso sí, el título es tan alambicado que no alienta a su lectura…

Ley Orgánica 6/2015, de 12 de junio, de modificación de la Ley Orgánica 8/1980, de 22 de septiembre, de financiación de las Comunidades Autónomas y de la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera.

Pero en estos tiempos la experiencia ya nos enseña a buscar en el articulado pequeñas cosas que sin embargo afectan mucho a nuestras vidas… aquí va lo que he encontrado:

1) Yo leo aquí que Hacienda del Gobierno de España se compromete a aportar liquidez específicamente para el gasto farmacéutico del Sistema Nacional de Salud:
Artículo 113. Creación del instrumento de apoyo a la sostenibilidad del gasto farmacéutico y sanitario.
1. Se crea un instrumento de apoyo a la sostenibilidad del gasto farmacéutico y sanitario de las Comunidades Autónomas, con vigencia durante 2015, salvo que por Acuerdo de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos se decida prorrogar este plazo.

2) Y aquí leo que este apoyo financiero garantiza que crezca hasta donde crezca el Producto Interior Bruto.
Artículo 114. Límites de gasto sanitario.
1. Cuando una Comunidad Autónoma se haya adherido a este instrumento la variación interanual, a ejercicio cerrado, del gasto farmacéutico, tanto hospitalario como en productos farmacéuticos y sanitarios por recetas médicas u orden de dispensación, y del gasto en productos sanitarios sin receta médica u orden de dispensación no podrá ser superior a la tasa de referencia de crecimiento del Producto Interior Bruto de medio plazo de la economía española prevista en el artículo 12.3 de la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de acuerdo con el último informe elaborado por el Ministerio de Economía y Competitividad y publicado en la Central de Información Económico-Financiera de las Administraciones Públicas.

3) También recuerdo que el Gobierno de España ha enviado hace poco a Bruselas su Actualización del Programa de Estabilidad, donde se compromete a bajar el Gasto Sanitario Público de un 6% del PIB a un 5,3% del PIB (en 2018).

Por lo tanto, si el gasto farmacéutico puede subir de forma acompasada con el PIB (con la ayuda financiera del Gobierno Central), pero el gasto total sanitario de las administraciones autonómicas debe decrecer 2.300 millones de euros anuales (2015, 2016 y 2017)… alguien va a tener que ajustarse el cinturón varios agujeros más para que otros no sufran merma ni se vean obligados a salir de su zona de confort.

Médicos, enfermeras y demás personal sanitario andan mosqueados por sus sueldos, su plantilla y sus condiciones de trabajo; será porque son mal pensados. Incluso algunos son tan perversos que llegan a pensar que los lobbies farmacéuticos tienen la mano tan larga que llegan a las mesas de las autoridades sanitarias,  e incluso que alcanzan a las de las autoridades económicas. Malos y absurdos pensamientos, posiblemente excusables por la desnutrición crónica que sufren en tiempos de penuria. Menos mal que hay mentes preclaras que guían la innovación con timón firme, caiga quien caiga, sin que los lamentos de la bata hagan temblar el pulso de la nave.


domingo, 21 de junio de 2015

Reflexiones sobre la renovación en la medicina y la salud pública


En 1910 se publicó el conocido informe dirigido por Abraham Flexner "Medical Education in the United States and Canada" que marcó la renovación profunda de la formación de los médicos en Estados Unidos, y de paso, creó las bases para la medicina moderna,
en la cual los hospitales pasan a ser instituciones que combinan asistencia, docencia e investigación, se establece la relación entre universidades y hospitales, y comienza el proceso de especialización y desarrollo clínico del saber médico a gran escala.

Este informe (ahora conocido como Informe Flexner) indujo al Consejo General de Educación y a la Fundación Rockefeller a patrocinar un cambio muy amplio y sostenido; desde la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, donde trabajaba Flexner, se pone en marcha la transición hacia el hospital moderno, con la colaboración de los cuatro "gigantes de la medicina": el internista Osler, el cirujano Halsted, el patólogo Welch, y el ginecólogo Kelly.  


Lo que menos se sabe es que a la vez que se producía esta profunda renovación de la medicina asistencial, se planteaba un cambio en el enfoque de la misma, fuertemente orientado a prevenir las enfermedades (permebilizar todo el currículo médico a las ideas preventivas);  la fundación Rockefeller además decidió activar programas sobre enfermedades transmisibles a nivel internacional (fiebre amarilla, malaria, anquilostomiasis...).

La primera universidad que apoya decididamente la creación de escuelas de salud pública es la propia Johns Hopkins con una fuerte inversión al inicio de 1916 que permite crear la Escuela de Higiene y Salud Pública, que pasa en muy poco tiempo a ser un modelo internacional para el fomento de la formación, investigación e intervención en protección de la salud, prevención de la enfermedad, y promoción de la salud.

Nuestra Escuela Nacional de Sanidad, nacida en 1924, junto a otras escuelas como la de Lisboa o la de Rennes, es el resultado de este poderoso movimiento de renovación y reorientación de la medicina.



Mi reflexión parte de haber dedicado 23 años de mi carrera profesional a la Escuela Nacional de Sanidad, de haber visitado varias veces la Universidad de Johns Hopkins, y de estar profundamente convencido de que el impulso renovador de Flexner debe reorientarse hacia un modelo más integrador de la medicina clínica, ya que el proceso de subespecialización en el que ha devenido se ha convertido en inmanejable por parte de los propios profesionales. 

Creo que tanto la medicina clínica como la salud pública tienen una excelente ocasión para renovarse, para generar una narrativa integradora y colaborativa. 

Lástima que en España estemos cada vez más fuera de este discurso de ideas y trasformaciones; desde luego la Salud Pública, incomprendida siempre, y abandonada especialmente en esta última década, no va a poder formar parte de este diálogo por puro olvido y depauperación.

La propia Escuela Nacional de Sanidad, que en 9 años cumplirá su centenario, posiblemente llegue a esa fecha, pero lo hará en tal nivel de desestructuración y abandono que será más un funeral que un festival. 

Es una pena que desde hace tanto tiempo no tengamos gobiernos que gobiernen con decencia e inteligencia y altura de miras.